Hablando de frías estadísticas, capitalismo senil, el rescate bancario y el hambre en el mundo
Siempre me ha fascinado (hace falta decir que de forma negativa), la facilidad que tenemos esta parte del mundo que tiene la suerte de tener “el estómago lleno” para tomarnos las escalofriantes cifras de pobreza y hambruna como frías estadísticas, como si la cosa no fuese con nosotros, o como si no pudiésemos cambiar nada. Parece que hemos sido incapaces de reaccionar hasta que las injusticias sociales han empezado, en cierta manera, a tocarnos a nosotros.
A nivel mundial hay más de 3.500 millones de personas que sobreviven en la pobreza, esto es más de la mitad de la población mundial. A pesar de esta impactante cifra seguimos sacrificando la vida de la mitad del planeta para nuestro beneficio.
Diariamente mueren 24.000 personas de hambre, esto es que aproximadamente cada 4 segundos muere una persona por desnutrición (y mientras escribo este post 500 personas).
Delante de este desesperanzador panorama, es hasta “normal” que pensemos que nosotros no podemos hacer nada para cambiar esto. Pero nada más lejos que la verdad, cuatro frías estadísticas más lo demuestran.
El PNUD (El Programa de las Naciones Unidas por el Desarrollo) hizo un estudio, en el que declaraba que se necesitan 50.000 millones de dólares para erradicar el hambre en el mundo. Esta cifra parece inalcanzable y asusta a primera vista, pero no lo es tanto si tenemos en cuenta los siguientes parámetros:
- Desde el año 2007, los Estados han invertido 4’6 billones de dolares en el rescate de los bancos. 92 veces más de la cifra necesaria para terminar con el hambre en el mundo.
- El gasto militar anual asciende ya a la escalofriante cifra de 1’6 billones de dolares. Solo con un 4% de este gasto se podría terminar con el hambre.
- El 0’9% de la humanidad ostenta el 39% de la riqueza mundial. Solo un 1’3% de su riqueza sería suficiente para erradicar también la hambruna mundial.
Personalmente, lo que me dice lo que os acabo de explicar es que si no erradicamos el hambre en el mundo es porque no queremos. No porque no queramos nosotros, porque nuestros gobernantes no quieren. Lo que está claro es que el cambio está en manos de la voluntad política, y esto es lo que asusta. Como ya está más que demostrado que nuestros políticos no van a cambiar, me gusta pensar que lo que tenemos que hacer es cambiarlos nosotros a ellos (por lo que sí que podemos hacer cosas para intentar invertir estas escalofriantes cifras!).
Este capitalismo senil en el que estamos subidos no hace más que acrecentar día a día las desigualdades norte-sur. La riqueza de las 3 fortunas más grandes del mundo equivale al PIB de los 48 países más pobres. Que cabeza es capaz de aceptar esto? De la misma forma que el 20% más rico del planeta absorbe el 83% del PIB Mundial, mientras que el 20% más pobre solo absorbe el 1%.
Lo último que me queda por preguntarme es si después de todo esto, seguiremos dejando decidir por nosotros a nuestros actuales dirigentes y gobiernos.




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