Últimamente tengo el blog medio olvidado, y aunque echo de menos soltaros por aquí mi verborrea mental no tengo el suficiente espacio temporal ni mental para dedicarle como me gustaría.
Sin embargo, la semana pasada algo hizo que mi corazón se tambaleara, más bien dicho, que se rompiera en mil pedacitos pequeñitos y minúsculos, un hecho, totalmente injusto y seguramente evitable del cual aún me estoy recuperando y que me ha hecho preguntarme y plantearme muchas cosas. Un suceso que no diré que te cambia la vida, pero sí que me hizo poner sobre la mesa cuestiones sobre el mundo que vivimos, sobre nuestro entorno, sobre expectativas, decepciones, prioridades y también sobre mi misma.
Después de este suceso, he esperado aproximadamente una semana en escribir el post, quería escribirlo en frío, después de haber digerido el puñetazo en el estómago, intentando ser objetiva y no dejándome arrastrar excesivamente por mis emociones (aunque no sé si lo voy a conseguir), sea como sea, no quiero (ni puedo) dejar pasar más tiempo. Así que aquí va.
Hace aproximadamente 3 semanas, un buen amigo mío egipcio pidió ayuda a sus amigos españoles mediante Facebook para su hija recién nacida (no tenía ni 15 días edad) que había nacido con problemas de corazón y de vejiga, el bebé necesitaba ser operado y en Egipto no podían intervenirla por lo que estaba buscando la manera de traer a la niña a España para curarla. Contacté con él para ver que necesitaba y lo que pedía no parecía muy difícil; me envío el informe médico de su hija para que se lo mirase algún médico en España para saber con más precisión que necesitaba su hija y en que clase de centro tendría que llevarla. Apenas 10 días después, recibía un mensaje de mi amigo con la peor de las noticias.
Lo peor fue la consecución de una serie de sucesos que tuvieron lugar en apenas estos 10 días en que el bebé estuvo luchando por su vida, unos sucesos que de haber estado en España no habrían tenido lugar, unos sucesos que son penosos algunos e imperdonables otros.
En Egipto: Al cuarto día de haber nacido la niña, su padre al ver que algo no funcionaba bien en su pequeño cuerpecito, se estuvo recorriendo todo el día hasta las 3 de la mañana todos los hospitales PÚBLICOS del Cairo con la niña en brazos para hospitalizarla y que le diesen la asistencia médica necesaria puesto que la niña padecía a causa de sus dolencias de una infección y necesitaba ser ingresada y conectada a una sonda. TODOS los hospitales DENEGARON su ingreso, dejando a una niña de 15 días enferma con problemas graves en la calle. Mi amigo me comentó que en Egipto la corrupción del sistema es tal que si no tienes enchufe olvídate de la sanidad pública, y como mi amigo no es un enchufado ni tenía el dinero suficiente para acudir a un centro privado, tuvo que vivir en sus carnes la desesperación e impotencia del sistema en que su país se ve sometido, llevándose de vuelta a casa a su niña enferma y sin ninguna solución, solo desolación. No es difícil de imaginar, que días después, sin la atención médica necesaria, la niña dejó de luchar.
En España: A la vez que mi a migo pidió ayuda, publiqué un anuncio en mi Facebook explicando la situación y pidiendo por favor que si alguien conocía un médico que se pudiese mirar el expediente de la niña contactase conmigo, solo 2 personas de mis más de 200 AMIGOS (?¿) me respondieron, será que todos estamos demasiado ocupados con nuestras ajetreadas vidas.
Por mi parte, como también soy una persona “ocupadísima” y “estresadísima” me olvidé parcialmente del tema, y tras enviar el informe médico a las dos personas que me habían contactado, hasta 4 o 5 días después no reaccioné y pensé que el tema podía ser urgente, momento en que entré a la web de la ONG Médicos sin Fronteras para pedir consejo y ayuda para hospitalizar a la niña, momento en que automáticamente dejé de creer en las ONG’s (otro mito que cae para mi, otra decepción), y os voy a explicar porqué.
Entré en la web de Médicos sin Fronteras y aún estoy buscando ahora un apartado con el que contactar con ellos si tienes alguna urgencia médica, necesitas apoyo o consejo sanitario, en definitiva una vía de comunicación con la organización, lo que sí encontré fácilmente fue el apartado para hacer DONACIONES. Señores de ONG’s, entiendo que vuestra razón de ser es recaudar fondos para financiar vuestros proyectos, pero atender (o por lo menos no IGNORAR) las peticiones o necesidades de personas NECESITADAS debería de ser vuestro primer objetivo.
Como no encontré otro mail de contacto, escribí al e-mail de información de la organización, y claro está que aún estoy esperando respuesta (y mejor que no respondan porque me voy a ensañar con ellos de veras si lo hacen). Más que fronteras, lo que encontré fue un muro infranqueable contra el que me di un golpe mortal (nunca mejor dicho).
Después de que mi amigo me comunicase la fatal noticia, muchísimos pensamientos difíciles de explicar pasaron por mi mente. No pude evitar la sensación de que estoy perdiendo el sentido de adonde voy y porque en cuanto a mi vida se refiere, la autocrítica fue inevitable. Realmente estoy tan ocupada y mi trabajo es tan importante como para poner en juego la vida de una pequeña niña? no podría haberme esforzado más? preguntar a más conocidos? llamar a ONG’s? insistir un poco? En qué clase de persona me estoy convirtiendo, con que prioridades y que valores? Qué sensibilidad tengo que no supe ver la urgencia en las palabras de mi amigo? Dónde están mis supuestos amigos cuando se les necesita? Qué egoismo nos mueve y nos nutre para que no seamos capaces de preocuparnos como es debido por el prójimo?
Diariamente, millones de personas pagan la injusticia por haber nacido en el “país equivocado”, por no tener la suerte de haber nacido en un país “desarrollado”. Cada día viven en sus carnes la violación de derechos humanos en países donde la corrupción y los intereses de unos pocos son más importantes que la vida de toda la población, y lo más triste de todo es que cuanto estas personas (iguales que tu y yo) nos piden ayuda a los que tenemos más “suerte” no somos capaces de reaccionar como es debido y estar a la altura de las circunstancias. No puedo dejar de tener esta patética sensación de que en occidente consideramos más importante nuestra vida que la vida de la gente de los países menos favorecidos.
Una hospitalización y atención médica digna y a tiempo, con las posteriores operaciones necesarias (que aquí en España no eran tan difíciles de hacer) seguramente habrían conseguido que la pequeña luz que justo acababa de empezar a brillar, no se apagase de forma definitiva y para siempre tan solo unos días después.
Cada uno que acarree en su conciencia este pasotismo crónico con el prójimo y este egoísmo y egocentrismo desmesurado, donde parece que esta sociedad arrolladora nos está abocando sin piedad.
Espero que con este post consiga por lo menos transmitir el mensaje que mi amigo egipcio quiere dar a conocer, que seamos conocedores y conscientes de la situación que se está viviendo en su país, de que sepamos que tipo de personas están al poder y con que intereses mienten y juegan diariamente con la vida de las gente, claros signos de inhumanidad y de una magnífica perversión sin escrúpulos.
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