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Montero Glez: «Mi novela es jodidamente buena»

LEANDRO PEREZ MIGUEL  · El Mundo, 21 May 2002

Sed de champán ha vuelto a las librerías. Esta novela maldita -hasta ahora: Mario Camus prepara una adaptación al cine- , la primera de Montero Glez (Roberto Montero González a efectos fiscales), fue publicada en junio de 1999 y sepultada en un hangar al cabo de sólo tres meses.

Oficiaron el entierro, según Montero Glez, Edhasa («una editorial de cuyo nombre no guardo memoria», para el escritor) y la agente literaria Raquel de la Concha. Pero ahora el libro ha renacido, en una edición revisada, reescrita y completada, en la nueva colección que han alumbrado Algar y el Taller de Mario Muchnik.

Arropado por amigos y admiradores en un café madrileño, el escritor hizo honor a su fama de «políticamente incorrecto» con palabras como las siguientes, pronunciadas durante la celebración de este insólito parto editorial: «Lo de hace tres años fue un coito interrumpido, ahora espero que el polvo dure mucho más. Yo soy un bendito, pero a Sed de champán la han hecho maldita. Y me he convertido en un clásico. Al principio no sabía lo que había hecho, pero ahora digo que la novela es jodidamente buena».

Navajero y suburbial

En dos centenares de páginas repletas de violencia y literatura y ambientadas en un Madrid navajero y suburbial, Montero Glez relata los amores y las pendencias del Charolito, un gitano condenado a muerte por el narcotraficante argentino Flaco Pimienta.

El escritor y viajero Javier Reverte, que ofició de presentador de Sed de champán, emparentó al Charolito -«un personaje hecho para la muerte, valiente y maligno, un chulo seductor y sin escrúpulos»- con el antihéroe del cómic Makinavaja. Y Montero Glez amplió el árbol genealógico del protagonista de la narración al revelar que además es hijo espiritual del Pijoaparte de Marsé, el Pedro Navaja de Rubén Blades, el Gatsby de Scott Fitzgerald y, en definitiva, el Julien Sorel de Stendhal.

Aunque Reverte se remontó aún más atrás, ya que equiparó la novela con una tragedia griega. También resaltó que remite al mundo de los toros. «Montero Glez, que mezcla vulgarismos con imágenes fulgurantes y mucha galanura, ha escrito a ritmo de corrida».

Reverte terminó su intervención con otra referencia literaria.Esta vez, a Joseph Conrad: «Sed de champán trata sobre la atracción del abismo. Nos lleva al territorio donde nuestro corazón se siente en tinieblas».

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