Gil de Biedma

Marsé y las personas del verbo porculear

Marsé y Gil de Biedma«Crees que porque enculas a cualquier muchachito/ alcanzarás el arte de Jaime Gil de Biedma. / Él era homosexual y altísimo poeta. / Tú escritorzuelo y un triste maricón». Lo dejó escrito José Agustín Goytisolo en defensa de su amigo Jaime Gil de Biedma. Miembros de una pandilla que se bebió la noche catalana y que capitaneaba Barral subido al palo alto, al día de hoy, de la pandi sólo queda Juan Marsé; de él vengo aquí a escribir un poco.

Es un contador de historias, aventis, como él las llama; patrañas por donde pone a caminar a sus personajes, pistoleros, policías, señoritas hambrientas y huérfanos de guerra perdida.  De fondo, los solares ruinosos de la Barcelona que siempre ha pisado como uno más, aunque a veces pueda sentirse uno menos.  La vida del novelista es lo que tiene; da poco dinero y mucha envidia.

El otro día, el hombre salió con todas sus razones a defender su dignidad; la suya y la de sus amigos muertos.  Fue a raíz de la cinta El cónsul de Sodoma, donde su director, en un alarde de facultades pone al poeta Gil de Biedma mirando a Cuenca, dicho por lo fino; como si el poeta no tuviera otra virtud que la de ser un digno maricón. También era un altísimo poeta.

Entonces va el bueno del Marsé y salta con acertadas, aunque para mí demasiado benévolas, declaraciones sobre la peli de marras:

«Grotesca, ridícula, falsa, inverosímil, sucia, pedante, dirigida por un fallero incompetente y desinformado, mal interpretada, con diálogos deplorables. Es una película desvergonzada, de título infamante y producida por gente sin escrúpulos. Es peor que mala. Es una ofensa a la memoria del poeta por su estupidez y su grosería, algo que va más allá de su absoluta insolvencia cinematográfica».

Pero el productor, poco dado a cerrar la tapa y con el aliento podrido del que hace la digestión masticando dinero, el productor dijo lo siguiente de Marsé:

«Está dolido porque se muestran aspectos de su vida personal. Él conoció a Jaime Gil de Biedma cuando era un pequeño escritor empleado de una joyería y se casa con la criada de una marquesa. Eso aparece en la película y la influencia que tuvo el poeta en su novela Últimas tardes con Teresa. Ver en imágenes esos aspectos de su vida le ha parecido terrorífico. Es un eterno cascarrabias que siempre ha tenido un contencioso con el cine español y que gana más con las adaptaciones de sus novelas al cine que de los editores. Lo que le interesa de verdad es el dinero y está enfadado porque no he contado con él para escribir el guión de esta película. Ése es el verdadero motivo y no otro el que le ha llevado a ser tan desleal».

No creo que Marsé necesite defensa; lo defiende su obra. Títulos como Si te dicen que caí, Últimas tardes con Teresa, Rabos de Lagartija o Un día volveré«, ya lo hacen.  Con todo, no está de más recordárselo al productor cinematográfico que, ya sabemos, es hombre de pocas lecturas y menos luces.  Sólo hace falta verle la cara. Es la cara de un hombre con virtudes monetarias, no nos vamos a engañar, pues en el fondo le hubiera gustado salir en las monedas. Es de este tipo de nuevo hortera que se mete en lo de la cultura por tesón; de los que luchan para conseguir su propio refinamiento aunque siempre acaben cagándose encima del piano.

Ronda Marsé: http://www.candaya.com/rondamarse.htm

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