Lo importante es reprogramar lo enseñado en casa.

Educacion sexualEl tema que hoy quiero traer a la consideración de los lectores de este blog es nada más y nada menos que la educación sexual. ¡Sí! Esa educación que siempre está en boca de todos ya seamos, padres, profesores, políticos, etc., pero que nadie, o casi nadie afronta adecuadamente.
De entrada, como casis siempre, me he topado con un artículo que ha servido a modo de “llamador” y me ha llevado a intentar buscar algo del tema de una forma “políticamente incorrecta”. El citado artículo es el siguiente… “Cómo prevenir el embarazo adolescente: anticonceptivos y educación sexual” Ni que decir tiene, que no pienso perder el tiempo en comentar el citado artículo. No obstante intentaré argumentar mi oposición con palabras que normalmente no son bien recibidas por cierto estrato social.
Cuando estos temas son tratados en la sociedad en general y en la escuela en particular, por desgracia son banalizados de tal manera que al final se llega a perder la esencia de lo que realmente se busca.
Y esto es debido, a que nunca se pretende ayudar a los padres en la educación de sus hijos, sino al contrario, se busca eliminar “todo lo aprendido por parte del chico o la chica” y se pretende reprogramar a estos para que actúen casi de una forma contraria a lo que sus padres proponen. Quizás algún que otro lector en este momento considere que soy muy extremista, pero aunque exista una legítima preocupación por parte del Estado con respecto a la salud pública de sus ciudadanos, ¿hasta qué punto puede tomar partido por una visión controvertida de la sexualidad?, ¿quién es el gobierno para forzar a los padres a enviar a sus hijos a clases que pueden contradecir sus convicciones morales y religiosas en cuestiones que afectan a su intimidad y su conducta personal?
Repito, “el Estado, puede tener el legítimo interés en reducir los embarazos adolescentes y la expansión de las enfermedades de transmisión sexual”. Pero eso no es óbice para que pise los derechos de los padres y el sagrado territorio de la conciencia como se va haciendo en los últimos años en prácticamente todo el mundo. Incluso con el paraguas de la ONU.
A veces, tengo la sensación de que se actúa como si se tuviera claro que los adolescente por sistema desean tener relaciones más precoces, pero lo grave de ello, es que ya existe un número muy alto de adolescentes que ya lo hacen y en parte es debido a lo que se imparte en clase y sobre todo en la programación televisiva, que han estado recibiendo durante muchos años donde situaciones extraordinarias han sido presentadas como situaciones “normales”, donde lo primero es el placer, luego si existe algún embarazo no deseado, no nos preocupemos…, tengo mis derecho a “interrumpir el embarazo”.
Pero la cuestión va mucho más allá, ya que muchos educadores de los autodenominados progresistas se mofan de las ideas “conservadoras” sobre la sexualidad –todas las que se oponen a las suyas– diciendo que solo buscan producir miedo y vergüenza en unos estudiantes ya “emancipados” en este terreno. ¡Por cierto!, aquí más que nunca, es necesario que a la hora de dar las clases, los chicos estén por un lugar y las chicas por otro pues cada uno tiene sensibilidades diferentes y por ello ha de ser trabajados de diferentes modos.