El amor no pasa nunca.

Amigo lector, aquí te dejo mi última reflexión. Cuestión nada baladí cuando quieres hablar de AMOR y sobre todo, el AMOR entre “un Hombre y una Mujer”, ese que es para toda la vida. ¡Para siempre!

«AMOR», que para muchos es tan sólo «sentimiento», para otros es sinónimo de «querer o desear» y la mayor de las veces ni tan siquiera somos capaces de definirlo.

«AMOR», aquello que muchos dicen que ha dejado de existir cuando llegan a la ruptura en su matrimonio -o relación de pareja, pues la cosa no estaba muy clara desde el principio- y que realmente nunca supieron poner en práctica.

“AMOR”, eso que es necesario alimentarlo, cuidarlo, mimarlo, cada día de muestra vida –sobre todo de vida matrimonial-, pues como dice San  Pablo; “El amor es comprensivo, el amor es servicial y no tiene envidia; el amor no presume ni se engríe; no es mal educado ni egoísta; no se irrita, no lleva cuentas del mal; no se alegra de la injusticia, sino que goza con la verdad. Disculpa sin límites, cree sin límites, espera sin límites, aguanta sin límites. El amor no pasa nunca” Pero para llegar a reconocer este “AMOR”, que el apóstol nos presenta, hemos de saber que el amor nos es “un sentimiento”, es algo más, es la unión de la inteligencia y de la voluntad que junto a ese sentimiento, no lleva a la donación, a la búsqueda de la felicidad de los demás, en especial de “mi mujer” o de “mi marido”.

“AMOR”, con letras mayúsculas, es el que lleva a una mujer y a un hombre decidir emprender la vida en común “para siempre”, hasta que la muerte los separe. Situación esta, que muchas veces en la sociedad de la información pasa desapercibida, ¡si, desapercibida!, pues lo que se vende en los medios es la “separación de fulanita con fulanito”, o el “divorcio de pepita con pepito”, pero nunca se mira a esos personajes –como fue en su momento el cineasta norteamericano Charlton Heston que estuvo 64 años casado con su esposa a la que conoció en la universidad-. Historias de amor que no venden, historias de amor de trabajo, de esfuerzo, de cariño, de comprensión durante el día a día y que pasan desapercibidas por el resto de los mortales.

Para ello, eso mismo “AMOR”, debe de seguir un itinerario que si sabemos “trabajarlo”, nos llevará a la senda del triunfo. Ya que…, “El amor no pasa nunca”. Lo que ocurre es que la sociedad actual, ha vaciado de contenido tanto el amor –el cual, lo ha limitado tan solo a la práctica del sexo- y el matrimonio –sobre todo cuando se le ha querido equipará con las parejas de hechos y uniones de homosexuales-.

El matrimonio es la consecuencia de “la alianza del amor” a la que llegar voluntaria y libremente, tanto un hombre como una mujer que realmente se aman y se comprometen de por vida, a ser felices, “haciendo feliz al otro cónyuge”. Otra cosa es que se nos olvide este compromiso a las primeras de cambio.