Menos rasgadas de vestiduras y más búsqueda de soluciones.

Monica OriolEs muy complicado hacer referencia a unas declaraciones atribuidas a una persona cuando tú no estás delante y no sabes lo que realmente ha dicho. Esta cuestión es casi de “Perogrullo”, pero es la realidad. Esto se podría decir del revuelo levantado por las declaraciones de la Presidenta del Círculo de Empresarios de Madrid y más cuando tan solo escuchas unas frases determinadas en un contexto como puede ser unos informativos de radio o televisión, que tiene un tiempo muy limitado para dar una noticia o información.
Hasta aquí, nada nuevo. Es más, podríamos decir sin miedo a equivocarnos, que todo esto, es lo que te marca “el sentido común”, pero por desgracia a veces es inevitable hacer comentarios a raíz de unas declaraciones que muy fácilmente pueden ser sacadas de contextos y manipuladas. Lo triste es que a mi modo de ver, cuando uno las escucha de boca del propio sujeto, la cosa puede ser muy diferente o no alcanzar ese nivel de revuelo que en un momento dado se le puede dar por parte de los medios, aunque luego se pida perdón o uno se disculpe.
De todos modos, me quiero centrar en esas palabras, las cuales te doy la posibilidad de escuchar tal cual las facilita algún que otro medio de comunicación-en este caso son tve y antena 3-, como podrás comprobar la información no es la misma o al menos no suena igual. Y como ya he dicho anteriormente si sacamos las declaraciones de su contexto la cosa da mucho juego.
Lo que sí es claro, es que en algunas cuestiones, la señora Oriol “no miente” y es más, creo que en cierto modo es muy cínico por nuestra parte el “rasgarnos las vestiduras” con declaraciones como estas, a lo mejor no son muy afortunada y sobre con la utilización de algunas expresiones, pero por desgracia, en este país nadie se rasgaba las vestiduras cuando nuestros jóvenes abandonaban el instituto o la formación profesional para irse entre otros, al mundo de la construcción donde se necesitaba mano de obras “sin cualificar” y donde muchos “empresarios sin ningún tipo de reparo”, contrataban a estos jóvenes, sabiendo que tarde o temprano el asunto “estallaría” como ocurrió años más tardes.
Pero no solamente son responsables los “empresarios”, a mi modo de ver también lo son, los padres de aquellos chicos-que por “mil cuestiones” no pudieron o no supieron transmitirles otras posibles soluciones- o los políticos que nunca han estado a la altura de las circunstancia y han legislado o dejando de legislar contribuyendo a que la circunstancia se hiciera “norma”. ¡Ahora son las madres mías!
A la vista de todo lo acaecido en los últimos años- ya sea el estallido de la “burbuja inmobiliaria”, ya sea la crisis económica que aun nos azota-, nos debe de llevar a toda la sociedad a plantearnos de una vez y para siempre un “sistema educativo” que corrija todos esos desequilibrios o al menos los amortigüe de la forma más adecuada posible.
Quizás hayamos dejado pasar una gran oportunidad para corregir todo esto, con la “famosa” reforma del mercado laboral que a nadie ha dejado indiferente o con el “nuevo intento” de reforma educativa que tantas críticas ha levantado. Pero… ¿Para cuándo menos “rasgadas de vestiduras” y mayor colaboración entre administraciones, agentes sociales y sociedad?
¡Y por cierto!, no digo nada de aquellos jóvenes que incluso quedándose en el sistema educativo…, “fracasaron” y no tienen a fecha de hoy, nada donde agarrarse.