¡Gracias! Santo Padre

Una vez pasado “el tsunami” de la renuncia de S.S. Benedicto XVI y dejado pasar unos días, me decido a escribir unas líneas al respecto. Líneas nada fáciles de escribir pero que quieren mostrar mi agradecimiento al Santo Padre por todo cuanto ha hecho por la Iglesia Católica, pues como he leído en algún que otro blog, su vida ha sido de continua “renuncia”, esa misma que muchos somos incapaces de llevar a cabo, pues nuestra soberbia lo hace imposible.

Antes de nada he de reconocer que al igual que la mayoría de los católicos y hombres de buena voluntad, me he sentido abrumado, descolocado y desorientado entre otras cosa.

También, no es menos cierto, que la reacción de la prensa, mejor dicho, “de alguna prensa” me ha causado bastante pena –por decirlo de una menara educada-, aunque también, cuando llegó al papado, más de uno, nos lo presentó como “el papa nazi”.

Por otro lado, la situación y la citada respuesta de la prensa, me ha recordado, los ríos de tinta que corrieron, cuando  el antecesor de Benedicto XVI, el muy querido Juan Pablo II, pese a su enfermedad y problemas físicos, decidió continuar su pontificado hasta su fallecimiento-¡cuánto se le critico por ello!-

Dos hombres de fe, dos hombres de Dios, que decidieron coger caminos diferentes para finalizar su pontificado, esto solo se puede entender desde la fe. Y ese don de la fe, se prodiga poco entre las personas que se mueven en el mundo de los medios de comunicación. Y todo esto, de que dos hombres de Dios, dos pontífices elijan opciones diferentes, solo se puede entender desde la perspectiva de “la libertad de los hijos de Dios”, desde la filiación divina, término que pocos entienden o quieren entender.

Y como ha dicho el Cardenal Don Julián Herranz en el periódico “El mundo” con respecto a la renuncia y como la ha llevado a cabo el Santo Padre…

Reconocer humildemente esos límites humanos ante la opinión pública mundial es un gesto de amor a la verdad, a la verdad sobre sí mismo, algo que no es fácil. Sólo hay que ver el apego a los cargos y la alta estima de sí mismos que tienen muchas personas”.

Pese todo, aun –en España-, algún que otro medio de comunicación no se cree que Benedicto XVI no tenga fuerza y dejan entrever, “ocultación y planes siniestros”. Sin embargo, el propio Benedicto, se lo ha dejado claro a su biógrafo…

“Ya no se puede esperar mucho más de mí. Soy un hombre anciano. Las fuerzas me abandonan. Creo que basta con lo que hice hasta ahora”

A mí como católico, tan solo me queda rezar por el Benedicto XVI-y volver a agradecerle todo cuanto ha hecho y como lo ha hecho- y rezar por el próximo Santo Padre acudiendo al Espíritu Santo.