Todo un “Caballo de Troya”

Muy posiblemente me vaya a meter en todo un “pedazo” de jardín, con el tema que hoy quiero traer a tu consideración amiga o amigo lector. Un jardín que posiblemente destroce debido a mi ignorancia de jardinero.

¡De todas formas!, no te preocupes, no voy a hablar sobre “jardinería”, más bien, todo lo contrario. Salvando la metáfora, me voy a meter en el jardín de los “sentimientos” y de la manipulación de la que se llama la educación afectivo-sexual.

Si, los sentimientos, que en esta sociedad por desgracia son confundido-muy frecuentemente- por “sentimentalismo” y que de esto sobra bastante y que  muchas veces es el argumento para funcionar en el terreno del amor de muchas parejas de hoy en día. Pero la cuestión, es que incluso en el ámbito educativo, éstos ¡los sentimientos!, tienen un lugar privilegiado.

Por desgracia, casi todo funciona a golpe de ese “sentimentalismo”, y eso, es todo un error. Nos puede llegar a complicar la vida de una forma demasiado grande. ¡Pero!, vayamos por parte…

Según la Real Academia de la Lengua Española (RAE) la palabra “sentimiento” en su dos  primeras definiciones dice…, Acción y efecto de sentir o sentirse”,  y “Estado afectivo del ánimo producido por causas que lo impresionan vivamente.” A primera vista se aprecia que algo nos puede “impresionar vivamente”, hasta tal punto que nos puede marcar e influir en nuestras acciones y decisiones. O al menos así lo entiendo yo.

Lo que ocurre con estas acciones y decisiones-con respecto a los sentimientos-, es que nos pueden llevar a vivir la vida de una forma muy marcada y más cuando la vida es toda una carrera de obstáculos. Es evidente que la vida no es fácil, pero la podemos hacer más liviana si somos consciente de las dificultades que de por si tiene. Por otro lado, nadie puede negar, la responsabilidad que tenemos los padres a la hora de educar en los sentimientos, y que a su vez, es un “derecho” que nos corresponde.

No obstante, cuando hablamos de sentimiento es imposible no hacer una reseña a las pasiones-la otra cara de la moneda-. Esta moneda ha de ser trabajada desde la base-la familia- Y digo bien, desde la base, pues hoy en día, la familia está sufriendo injerencias muy graves en este terreno desde la escuela. En los últimos años ha sido la Ley Orgánica de Educación (LOE), con su Educación para la ciudadanía y su correspondiente educación efectivo-sexual y demás historias-y las que te rondaré morena-

Lo triste de todo esto, es que por parte del estado-da igual el ideario del partido en el gobierno-, se pretende asumir funciones de padre y madre y educar en todo estos terrenos a los ciudadanos, con la escusa de que el machismo es intolerable y que ha de ser erradicado de la faz de la tierra-cuestión esta, que yo también apoyo, es decir, se ha de erradicar-, el machismo no ayuda en nada, pero la solución no está en manos del estado, la escuela y el profesor de turno y sobre todo cuando los padres somos excluidos de la ecuación matemática.

Por todo ello, es tan necesario, que el colegio y la familia, tengan el mismo ideario y que los padres conozcamos al tutor y el equipo educativo del centro que trata con nuestro hijo o hija.

¡Entonces!, ¿cómo educar adecuadamente los sentimientos, las pasiones, los afectos, etc.? He de reconocer que no es nada fácil, pero a la vez te diré que es una aventura a la vez que bonita, apasionante.

Y es que llegados a este punto, tengo la osadía de proponer una formación en este terreno dirigida a padres, antes que a los hijos. Debemos de atraer a los padres a medios de formación, para que luego ellos lo orienten a sus hijos. Ya sea por las famosas “Escuelas de padres”-que por desgracia en este país están tan deterioradas-, o por medio de “Cursos de Orientación Familiar”. ¡Pero cuidado!, no confundamos todo esto, con lo que se nos ha querido vender y por desgracia se nos vende todos los días.

La educación afectivo-sexual a fecha de hoy-primero de enero de 2014-, que se pretende es la de buscar un modelo de sexualidad a caballo entre la reproducción del modelo tradicional y la apuesta por uno alternativo, que favorezca el cambio social. Es decir, todo un Caballo de Troya a la hora de hablar de lo que realmente es necesario “educar para el amor” y  no para la utilización del otro.