¿Qué hacemos entonces?, ¿lo tomamos?, ¿no lo tomamos?, ¡tú dirás!

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He de reconocer que no está en mi ánimo el polemizar con respecto a la información que sale en varios medios de comunicación con respecto a la toma de ciertos medicamentos para el tratamiento del “Trastorno de déficit de atención e hiperactividad”, más conocido por TDHA y de las consecuencias que de su uso se pueden derivar. Y es que como padre afectado con un hijo que ha sido diagnosticado  con dicho trastorno, creo que algo he de saber del tema. Aunque también no es menos cierto que existe mucha confusión al respecto.

No voy a explicar mi experiencia personal, primero porque ya lo hice en su momento y segundo, porque no viene al caso.

La cuestión es que hace unos días, el observatorio para la familia más conocido por “The Family Watch”, se hacía eco de una noticia dada por el “grupo Intereconomia” y en particular en la web de su periódico digital “La Gaceta”, donde se hablaba de “un brote psicótico” sufrido por una niña que estaba siendo tratada con Metilfenidato (MTF), pues parece que había sido diagnosticada de TDAH. Incluso “Europapress” hace mención a un estudio presentado por “The Family Watch” y que ha sido dado a conocer como informe de salud psicosocial.

Lo que me sorprende es el revuelo formado como consecuencia de lo acaecido. Ni que decir tiene que no es nada agradable lo acaecido, pero lo que sí es cierto, es que parece que esto, vuelve a dar alas a los que no creen en este tipo de trastorno. Y es que por desgracia cuando tienes que tomar algún tipo de medicamento medianamente fuerte, si lees-y es una sana costumbre- el prospecto, “te puedes encontrar autenticas historias”, que si no fuera porque te lo ha recetado un medico, seguro que lo dejabas en la caja y no te tomabas el dichoso medicamento. Por ejemplo me viene a la cabeza el famoso SINTROM, ¿Qué hacemos entonces?, ¿lo tomamos?, ¿no lo tomamos?, ¡tú dirás!

Pero dejemos esa vía, y aunque no me gusta ponerme de ejemplo-quizás lo que cuente tranquilice a más de un padre o madre preocupado- Cada año desde que mi hijo ha sido diagnosticado le hacemos continuos análisis de sangre, orina, electros, etc., y habrá quien se pregunte, ¿para qué?, muy sencillo, para ir controlando las posible anomalías que puedan surgir del uso de estos medicamentos. Incluso, en el último año, se le ha realizado un estudio del corazón para descartar posibles complicaciones. ¡Pero ojo!, también entiendo que todo esto no quiere decir, que no puedan surgir, ¡eso!, efectos secundario o situaciones “X”.

De todas formas, sigo pensando, que la solución al problema del TDAH, no está tanto-entiéndaseme-, en el tema medico, como en un proceso adecuado de detección y tratamiento personalizado, que a mi modo de ver a de ser llevado a cabo del sistema educativo, que es donde mejor se puede detectar junto con el seguimiento de los padres en casa y todos aquellos lugares por donde pasa mi hijo. Pero pare ello, todos los agentes implicados en el sistema educativo, deben de estar formados adecuadamente. Porque lo que sí es cierto, es que no todos los diagnosticados, son chic@s con déficit de atención, o son chic@s con hiperactividad.

¡Es aquí!, donde se ha de poner el acento, para trabajar con este trastorno. Además de todo ello, si es cierto, que se ha de trabajar más e investigar más para realmente saber la fuente “real” o  donde está la raíz de este trastorno, que tantos ponen en duda y que a muchos padres nos llevan de “cabeza”.

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