Ocio, pan y circo

images_pan_circoLa verdad es que el tema que hoy quiero traer a tu consideración amigo lector, es un tema “muy en boga” en España y sobre todo en el ámbito educativo y más en el político-pese a que la política esta para tirarla por el sumidero-. Desde hace un tiempo para acá, más específicamente, desde que el PP decidió modificar el tema de las becas-sobre todo en el ámbito universitario-, uno día sí y otro también, es motivo de auténticos ríos de tinta y de cruces de declaraciones entre políticos, entre padres y políticos, entre estudiantes, etc.

La última critica, la ha llevado a cabo el secretario general de Universidades de la Xunta-de Galicia-, criticando la decisión del gobierno de que es necesario superar el 6,5 para que un estudiante pueda pedir una beca. El argumento, ¡el de siempre!, “nadie debería quedar fuera de los estudios universitarios por temas económicos”. Siempre la demagogia por medio. ¡Vamos a ver!, siempre en tiempos pasados, el alumno que valía y no tenía recursos económicos iba a la universidad ¡igualmente! Es más, esos mismos alumnos, eran auténticos ejemplos de esfuerzo, sacrificio y ganas de triunfar.

¿Tienen nuestros alumnos, esas mismas ganas de triunfar?, ¿de esforzarse?, ¿de sacrificarse?, y todo esto viene a colación de la lectura de una entrada en la web de ACEPRENA dicha entrada se llama “El puente de los hábitos”, en él, se nos habla de la importancia de tener hábitos y a su vez de la dificultad a la hora de adquiridos en una sociedad como la nuestra, donde la mayoría de sus miembros están “abotargados por la omnipresente cultura del ocio y el exceso de pan y circo”.

Y es que la radiografía que se nos hace al principio del citado artículo, no tiene nada de desperdicio-pero no te equivoques amigo lector, ¡hasta yo!, sufro las consecuencias de esta sociedad en mis carnes-. Sociedad donde es más fácil ser entrenador de futbol, ver una película, jugar con la Play o cualquier video-consolas del mercado, navegar por internet, etc… ¿Quién se va a poner a estudiar?, además ¿para qué?, si por ejemplo en Andalucía, te aprueban tengas las suspensas que tengan. ¡Que por cierto!, da igual que presidente este en eses momento en la junta, lo que funciona no se toca y punto[i]-más abajo te dejo el enlace a dos noticias que hablan por sí mismas-

Una sociedad donde eso de “acto bueno repetitivo”, no se entiende y si además debe de ser apoyado por la voluntad, se entiende mucho menos. Ya que todo esto ha sido apoyado desde la clase política con leyes educativa de auténtico despropósitos que nos han llevado a la situación en la que estamos. Hasta no hace mucho, nuestros jóvenes dejaban el colegio y los estudios para incorporarse el mundo laboral, sobre todo en el ámbito de la “construcción” donde la burbuja inmobiliaria ha explotado y con ella se ha llevado a muchos jóvenes y familias por delante.

Son los frutos de una política educativa errónea, disparatada y sobre todo ideologizada de una manera totalmente aberrante. En cierto sentido, nos estamos enfrentando a una sociedad la española-por no decir la occidental-, donde lo que prima es lo que ya se ha comentado anteriormente. Somos parte de una sociedad “de la omnipresente cultura del ocio y el exceso de pan y circo

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