Y se armo el Belen

Esta sería la mejor definición que se podría hacer con respecto a la forma en que los medios de comunicación recibieron la última entrega de la trilogía sobre “Jesús de Nazaret”, escrita por Benedicto XVI.

Como diría el “enorme” Chesterton; “… los nuevos librepensadores no leen los libros, los miran febrilmente, en busca de frases que puedan ser retorcidas para favorecer un perjuicio, como hace el maníaco religioso con la Biblia”

Y es que parece ser que una serie de frases escritas por el Santo Padres, ha llevado a los medios de comunicación a tratar la noticia de una forma un poco pintoresca por definirla de alguna manera. ¡Es más!, podríamos decir, sin miedo a equivocarnos que “se armo el Belén”.

Todo ello, ha sido desencadenado, por una serie de frases del citado libro que sacadas de contexto y bien manipuladas puede inducir al menos a desorientar a las personas más llanas y menos formadas. Como muestra de ello el siguiente párrafo en el que se menciona el tema de la mula y el buey.

Para algunos el tradicional “Belén” ha saltado por los aires debido al siguiente párrafo…“En el Evangelio no se habla de animales en el lugar donde nació Jesús, pero tratándose de un pesebre, el lugar donde comen los animales, la iconografía cristiana captó muy pronto ese motivo y colmó esa laguna”

A primera vista, parece eso, que su santidad se ha cargado el Belén, pero si nos detenemos en la segunda parte del citado párrafo, creo que lo que hace el Santo Padre, es echar un piropo al arte y al pueblo que lo acepto. ¿Qué más da, si cuando vino “El Señor” al mundo lo hizo entre un buey y una mula?, ¿no es más importante el hecho de su nacimiento?

No creo que todo esto vaya afectar a la fe de los que ya creemos, tal vez sirva como excusa a los que no creen, para seguir “dando cera” a la Iglesia Católica y en especial al representante de Cristo en la tierra, como nos comenta “Chesterton” unas líneas más arriba.  

De todas maneras, es necesario recordar para todo aquel que lo haya olvidado, nuestra “fe” se sustenta bajo los pilares de la “Escritura Santa, la Tradición y el Magisterio”, por lo tanto, creo que el revuelvo formado no tiene ningún tipo de fundamento.

No obstante es muy curioso como ha sido tratada la noticia por la gran mayoría de los medios. Y no menos impactante, con qué rapidez ha desaparecido de la escena informativa. Les ha pasado, lo que le suele ocurrir cuando agitamos una lata o botella de gaseosa –o cualquier bebida de semejante características-, al principio sale el contenido de la botella disparada de tal manera que todo se queda pringado, la botella o lata casi vacía y luego es necesario limpiar todo.

Pese a todo, lo más importante de toda esta historia, es que debemos de ser conscientes de que “Dios se hizo hombre”, en la plenitud de los tiempos y que vino a este mundo para salvarnos.

Esta tercera entrega de sobre la  vida de Jesús de Nazaret escrita por Benedicto XVI, puede servirnos a muchos católicos, amigos nuestros y personas de bien, como punto de partida para que busquemos a Dios en el día a día, de una forma decidida y sin miedo, como solía decirnos con frecuencia “Juan Pablo II”.

Si me permites un consejo de amigo, cuando montes “El Belén” en casa –con tus hijos, tus nietos, en compañía o sin ella- que te atrevas a elegir un personaje de ese “Belén” y te acerques al Señor como ese mismo personaje para estar cerca de él. Si por otro lado no quieres hablarle al Niño Jesús por el motivo que sea, no te preocupes, ponte detrás de un personaje cualquiera y observa la escena. Seguro que al final, el Niño-Dios te sonreirá.

 

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2 comentarios en “Y se armo el Belen

  1. El Papa no dice que haya que quitar al buey y a la mula del Belén, al contrario, explica que, habiendo nacido Jesús en un pesebre, la tradicción cristiana consideró que era lógico colocar en él algún animal que comiera en ese lugar concreto.
    No dice que nos olvidemos de estos y otros animales en el Portal de Belén estas Navidades, sino que lo verdaderamente importante es que Dios se ha hecho hombre y nos ha redimido.
    Yo seguiré poniendo el buey y la mula junto al pesebre en mi casa, porque en ellos me veo representado ante mi Dios, sin miedo a desobedecer como católico al Santo Padre. Mulos y bueyes, animales irracionales nos volvemos a veces, pero sobre todo cuando, animados por el desprecio y odio hacia la religión buscamos sinrazones para atacar a la Iglesia. Los que así obran que lean detenidamente lo que dice el Papa y verán que no excluye del Belén ni a la mula, ni al buey, ni siquiera a esos malintencionados de turno.

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