¿Pasará como en Canadá?

Hoy amigo lector, te traigo a tu consideración una reflexión más de las que suelo dejar en “El micrófono”. La cuestión, es que es un tema que solo nombrarlo crea polémica. Que por otro lado, ¡no es mi intención!, otra cosa es que provoque un vendaval de comentarios y contra comentarios, pero considero que debo comentarlo.

Recientemente el Tribunal Constitucional se ha pronunciado sobre los matrimonios del mismo sexo en España, ocho de sus miembros han creído que eran los portavoces “del sentir de la sociedad” Española y han decido considerar a estos, lo mismo que el matrimonio entre un hombre y una mujer. Y como he dejado entrever en la introducción de esta entrada a la citada noticia, solo puede llevarnos a dos situaciones a priori antagónicas, es decir, estar o no estar de acuerdo con la sentencia, ¡otra cosa es respetarla!

A raíz de todo ello, buceando un poco por internet, me he topado con cierto artículo Canadiense –te dejo el enlace en castellano-, que me ha puesto lo bellos de punta, ya que si esto llegase a pasar en España, tendríamos  una autentica guerra judicial, y la verdad por propia experiencia, la cuestión judicial me da miedo.

El citado articulo nos hace un resumen de lo acaecido una década después de implantación de este tipo de matrimonio en Canadá y que ha llevado como consecuencia a lo que se ha dado en llamar “un cambio  de ortodoxia” y como consecuencia de ello, nos podemos encontrar con situaciones donde cualquier declaración que vaya en total desacuerdo con el matrimonio del mismo sexo, se considera una manifestación directa de odio hacia un grupo minoritario sexual. Aunque se pretenda dar un razonamiento en el que se explique lo incompatible de la concepción del matrimonio de estar características, con respecto al de un hombre y una mujer, es decir, a lo incompatible con el “concepto conyugal del matrimonio”, ya por si solo, puede llegar a ser motivo de despido inmediato en tu puesto de trabajo.

Y esto ocurre, por que se considera que son manifestaciones de carácter intolerante y odio puro contra el colectivo gay. Incluso personas que tenían la potestad de presidir bodas civiles, no se les permita acogerse al derecho de conciencia para no presidir las citadas bodas.

El derecho a la libertad de expresión también se ha visto alterado, pues si tienes la osadía de expresar tu opinión en contra, te puedes encontrar con una desagradable sorpresa, por ejemplo tener que pagar multas, pedir disculpas, e incluso a tener que comprometerse a no hablar en publico del tema en cuestión. Es más, una simple carta al director de un periódico te puede llevar a situaciones como la ya descrita.

Lo triste de la situación, es que hasta en la comunidad educativa la nueva ortodoxia hace de las suyas. Cuidado con que un profesor tenga un desliz en clase con respecto al tema, “puede terminar expulsado de las aulas”. A su vez, si los padres no quieren que sus hijos sean «abducidos por el sistema», han de recurrir a la escuela privada, ya que la pública es terreno vedado para los que no apoyan este tipo de uniones.

Podría seguir comentado el citado artículo pero creo que ya hemos escrito bastante sobre el mismo. No niego que el cuerpo me pide seguir comentando el citado articulo, pero prefiero dejarlo aquí y tu amigo lector ¡haz el resto!. Yo sólo realizo una reflexión más en mi blog.

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1 comentario en “¿Pasará como en Canadá?

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