¿Realmente queremos mejorar la educación?

Hace unos días leía un artículo de un periódico digital firmado por la Catedrática de Universidad doña Isabel Cantón Mayor, en el que nos hablaba de cómo ha llegado a triunfar el Sistema Educativo finlandés. Ése que siempre sale como el “número uno” en el ranking educativo del Informe PISA.

Al término de su lectura, me planteé toda una batería de interrogantes a los que dar respuesta. Me lo he planteado y, aunque esto me llevará varias aportaciones al blog, me gustaría ir contestando adecuada y ordenadamente: ¿Confiamos en nuestro sistema educativo? ¿En el profesorado? ¿En nuestros alumnos? ¿Es importante el apoyo económico para la mejora del sistema educativo? ¿Tenemos un sistema de valores de algún tipo? ¿Cuál…?

A decir verdad, me han surgido más cuestiones pero si las enumero, la lista se haría muy larga. Pienso que nuestro Sistema Educativo, por desgracia, tiene muchos parches que deben ser eliminados, con lo que estaría por la labor de iniciar un nuevo Sistema desde cero. Pero no nos perdamos en divagaciones e intentemos responder a las cuestiones arriba enumeradas.

¿Realmente los españoles confiamos en nuestro sistema educativo? Más que una cuestión de confianza, creo que es una cuestión de consenso entre todos los miembros de la comunidad educativa, en la que la “cuestión ideológica” -lo he dicho ya muchas veces- debiera quedar desterrado y fuera de la escuela. En este tema, suele ocurrir que confundimos “las churras con las merinas”, me explico: en la sociedad actual existe un componente laicista muy acentuado que intenta hacer la función de escoba y pretende eliminar todo aquello que huele a religión y, muy en particular, a católico.

Cada vez que pretenden realizar una reforma con “tintes de este tipo”, ¡Zas!, te colocan la barrera. Sobre todo la barrera ideológica. Todo esto, hace que sea inevitable contemplar el sistema educativo como un campo de batalla ideológico por parte de la izquierda, pues no es capaz de atisbar otra visión de la educación, que no sea la suya, la de la lucha ideológica.

Por otro lado, ¿Confiamos en el profesorado español? Yo, a priori, ¡sí! Otra cuestión puede ser la situación del colectivo del profesorado, en el que vemos una mayoría de ellos que se sienten “quemados” y con un trabajo poco reconocido. A todo ello, hemos de sumar el ambiente en los colegios -sobre todo los públicos-, en los que se da el mayor índice de fracaso escolar y en los que no hay más unión, entre los profesores, que la ideología política, aunque carecen de un rumbo cierto que favorezca mejores resultados académicos.

Podríamos seguir con toda la retahíla de dificultades que los profesores pueden encontrar a la hora de dar clases, sin incluir cuestiones como salario, falta de disciplina en las aulas, etc. Como se puede contemplar, el panorama del profesorado es bastante desolador.

Afortunadamente, todo esto no tiene nada que ver con la situación del profesorado en Finlandia, donde tienen un trato con sus alumnos más familiar y a la vez más respetuoso, lo que favorece que el clima existente en los colegios sea más cálido y de una mayor confianza entre alumnos y el colectivo docente…

Y finalmente, ¿Cómo podemos hacer para conseguir una situación similar en España? ¿Estamos dispuestos, profesores-alumnos-padres, a ceder cada uno para llegar a un punto donde consigamos todo esto?… ¿Realmente creemos que podemos conseguir mejorar todo ello a base de huelgas generales?…

Llegados a este punto, me toca hablar de los alumnos españoles: ¿Quienes les han llevado al punto en que se encuentran?…

Nuestro alumnado tiene una tasa de fracaso escolar del 29%, apenas el 10% llega a obtener unos resultados de excelencia que les haga estar preparados para triunfar en todo aquello que se propongan. Para desgracia de males, tenemos que aguantar que dentro del sistema, el resultado varíe según cambia el lugar de residencia: no es lo  mismo estudiar en Andalucía, que hacerlo en Madrid o Baleares.

¿Necesitan nuestros estudiantes un “sindicato”? ¿Su responsabilidad, no es la de formarse y capacitarse para la vida? No quiero seguir tirando por esta vía, pues lo más seguro es que me vaya calentando más de la cuenta y lo considero una perdida de tiempo. Pero creo que la cuestión de los sindicatos no beneficia en nada a los estudiantes, al menos con todo el aparente gallinero que tenemos.

Cambiando de tema, nadie es ajeno a la situación económica en la que nos encontramos, pero, ¿Realmente es tan vital el tema de los “recortes”? ¿O es más bien una cuestión de prioridades? Yo considero que todo el tema económico es más una cuestión de prioridades y es quizás aquí donde se pueda discutir dónde invertir o dónde desarrollar políticas económicas adecuadas. La cuestión es la de siempre, es la visión que se tiene del problema –la botella medio llena o medio vacía-, según se quiera ver.

Tal vez me he alargado más de la cuenta. Si te parece amigo lector, te emplazo para la siguiente entrada y seguimos comentado otras cuestiones que me han surgido como consecuencia de la lectura de ese artículo de doña Isabel.

 

Nota:  Hemos realizado una corrección al texto, en la página correcciones te lo explicamos.

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2 comentarios en “¿Realmente queremos mejorar la educación?

    • ¡Por supuesto!, son “merinas” que no podencos. Gracias por tu agudeza…., siempre se escapa algo.

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