Defender la “fe” con criterio y buen humor.

Este verano como mucha gente aprovecho para leer algún que otro buen libro, prefiero aprovechar el tiempo de esta forma que no perderlo delante de la caja tonta, que pese al salto dado con la TDT, sigue siendo algo nefasta a mi gusto. Pero dejémonos de tonterías y vayamos al grano.

El libro que estoy leyendo, es de un escritor que ya de por si es enorme –y dijo enorme por que su físico, así lo era-, me refiero a G. K. Chesterton y el libro que se edito esta pasada primavera por ediciones “el buey mudo” el cual lleva por titulo “Por qué soy católico”. ¡La verdad!, no tiene desperdicio, cuando lo lees parece que nuestro querido amigo “Chesterton” esta entre nosotros. Ya se que no hace mucho escribi sobre él, pero creo que es un escrito que esta de actualidad por su pluma y su forma de ver la vida…

Por ejemplo y cito literalmente un párrafo del artículo titulado “El artículo de siempre”…

Hay cosas de las que el mundo actual se muestra subconscientemente muy cansado. No se sabe muy bien qué cosas son ésas, porque por lo general llevan unos rótulos muy largos que las describen como el nuevo movimiento o el último descubrimiento. Por ejemplo, la gente se encuentra tan cansada del “Estado socialista” –y yo resalto estas dos palabras- como si hubiera vivido en él durante mil años.

Como se puede comprobar el texto se puede ajusta a la situación actual en nuestra querida España, por que yo ¡ya estoy cansado de estos socialistas!, y toda su retahíla de amigos progresistas.

Otro texto que también podemos enmarcar dentro de la corriente del pensamiento actual, puede ser este otro texto quizás un poco más largo pero muy significativo. La cuestión va sobre la tan cacareada libertad de los jóvenes….

He leído cientos  y miles de veces en todas las novelas y revistas actuales algunos comentarios sobre el derecho que tienen las jóvenes a la libertad, sobre la injusta afirmación de que los mayores deben ejercer el control, sobre la idea de que todos los espíritus deben ser libres y que todos los ciudadanos deben ser iguales, y sobre el absurdo de la autoridad y lo degradante que es la obediencia. -¿alguien puede decir que esto no se de hoy en día?, pero ¡sigamos!- Al parecer nunca se les ha ocurrido inquirir sobre qué pasaría con las obligaciones opuestas. Porque si el hijo es libre desde el primer momento para desatender el consejo de su padre, ¿por qué no ha de ser libre también el padre –o la madre- desde el primer momento para desatender al hijo?….

Podríamos seguir  enumerando pasajes del libro y tendríamos para toda la vida. Creo que los católicos de este país deberíamos de fijarnos en este magnifico escrito que nunca tuvo reparos para reconocer su fe y defenderla con criterio, y buen humor.

 

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