silencio

Supervivientes del silencio

Recibo mensajes de personas que han llegado a La mirada del suicida como un náufrago a una playa. Tras años rodeados por oleadas de silencio, el propio y el ajeno, se sienten acogidos al poder compartir su dolor antiguo con un texto que parece entender lo que ellos han vivido. En el primer mensaje que recibí, una mujer de Valencia me agradecía el libro por la posibilidad que le había dado de superar el miedo a hablar con su marido de la muerte de su padre. Tras escuchar en la radio una entrevista sobre el libro “salimos corriendo a comprarlo”, me cuenta. A partir de entonces, pueden hablar de ello “sin tabues y, sobre todo, con sentimiento”. Le contesté que ese mensaje me compensaba con creces el esfuerzo que supuso para mi mismo enfrentarme a ese muro aparentemente infranqueable que es el estigma del suicidio.

Tras aquel intercambio de mensajes, llegaron otros, llenos de fuerza y ganas de aportar ellos mismos algo más en la misma dirección. Transmiten la impresión de que si descorremos el velo que oculta el enigma del suicidio, será solo el principio y que quedará aún mucho por hacer, mucho por decir. Quien ha sentido el peso del silencio como una losa, averigua que se puede soltar lastre, sobre todo si busca la ayuda de la escucha especializada. Y quien ha sentido su efecto benéfico siente deseos de compartir esa idea: el silencio se puede romper. Es más, con un acercamiento adecuado, muchos suicidios se pueden evitar.

Desde realizar un documental sobre la cuestión hasta crear una asociación de apoyo a quienes han perdido a alguien de esta forma tan inmanejable y dolorosa, las propuestas que llegan me superan. Pero me encanta comprobar las ganas de ahondar en un asunto que necesita tanta atención y saber que somos muchos los que hemos decidido poner fin al silencio.

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Juan Carlos Pérez Jiménez es doctor en Ciencias de la Información, sociólogo y profesional de los medios de comunicación desde hace más de 20 años.
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La mirada del suicida (Plaza y Valdés, 2011) afronta las repercusiones de la muerte voluntaria con valentía y claridad, con la sensibilidad de quien ha conocido el dolor.
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