Crisis

El suicidio en Grecia

 

Si en la Grecia clásica, el suicidio honorable de aristócratas y filósofos convivía con el suicidio ignominioso de esclavos y soldados, en la Grecia de 2011 ya no hablamos de moral para juzgar el suicidio: es la desesperación lo que lleva a un hombre a quitarse la vida. Hoy ha sido el ministro de Sanidad de Grecia quien ha dado la voz de alarma sobre las consecuencias más duras que está provocando la crisis económica mundial sobre su país. En los primeros cinco meses del año ha habido un incremento del 40% en el número de personas que se quitaron la vida, en comparación con el mismo periodo del año pasado.

La muerte de estas personas es la consecuencia última del deterioro económico y el desajuste social que estamos viviendo en Occidente. Más allá de los desastres macroeconómicos y de los desplomes de la bolsa; tras de los despidos y los desahucios, lo que realmente importa es cómo calan esas realidades en el alma de una persona, el sufrimiento que provocan en ciudadanos concretos y los recursos con los que cuenta cada sujeto para soportarlo o no. Y ese sufrimiento insoportable se mide en cifras desoladoras.

La tasa de suicidios en Grecia, hasta ahora, no era muy alta; en torno a 3 suicidios al año por cada 100.000 habitantes. Para tener un referente, se puede comparar con la tasa española, que está en 7 personas por cada 100.000 habitantes y con la media mundial, que asciende a 16. Pero el aumento es tan difícil de asumir para los griegos como alarmante para el resto del mundo. Porque el hecho de contar con ese dato no quiere decir que los demás países estén inmunes ante lo que está sucediendo. Y la conclusión vuelve a ser la misma: no podemos dar la espalda a un fenómeno social tan tremendo que se encuentra hoy más activado todavía. Ahora más que nunca debemos desplegar todas las estrategias de atención y prevención, públicas y privadas, colectivas y personales, para amortiguar los efectos de un escenario que entre todos podemos ayudar a paliar.

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Juan Carlos Pérez Jiménez es doctor en Ciencias de la Información, sociólogo y profesional de los medios de comunicación desde hace más de 20 años.
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