Historico | 10 agosto, 2011

Puteras

10 Ago

Hay una casa de masajes tantra en Madrid. Pagas desde 60 euros por que una o un profesional te masajée todo el cuerpo en una sala decorada con mimo, llena de futones, cojines, espejos, velitas, incienso… Cuando digo todo el cuerpo, me refiero a que incluye estimulación genital, cuyo resultado en el caso de las mujeres es una concatenación de orgasmos e incluso la misteriosa, temida y ansiada eyaculación femenina. En el caso de los chicos, imagino que se conseguirá tener orgasmos sin eyaculación. ¿Cómo sé todo esto? Porque me lo ha contado una amiga. En serio. Y justo por las mismas fechas, una lectora de Pikara dejó un comentario de lo más eufórico en el artículo sobre eyaculación femenina que tanto éxito sigue teniendo. Mi amiga se lo pasó pipa, vivió cosas muy nuevas para ella, el efecto le duró días, y salió con el firme propósito de regalarse ese pequeño gran placer todos los meses.

Desde que me lo contó, no me quito la idea de la cabeza, y las amigas a las que le he hablado de ello han reaccionado con similar entusiasmo. En una cena de las redactoras pikaras madrileñas, M en Conflicto puso el dedo en la llaga: «Tenéis claro que eso es trabajo sexual, ¿verdad?» En efecto, ¿qué diferencia hay entre ese centro de tantra y los masajes con final feliz que se anuncian en las páginas de contactos de los periódicos (esos que la mayoría de periodistas feministas abogan por prohibir)? M en Conflicto venía a decir que las mujeres necesitamos todo ese halo de sofisticación y profesionalidad para no sentirnos puteras. (más…)