Archivo diario: 15 diciembre, 2020

Batalla educativa con la ‘Ley Celaá’

Para el partido en el Gobierno cualquier método sirve con tal de  ver aprobada su totalitaria y mediocre ley de educación.  

Protesta ‘naranja’ contra la LOMLOE o ‘Ley Celaá’: ley que cercena la libertad de los padres para elegir centro educativo para sus hijos.

Por Jesús Salamanca Alonso / Durante el tiempo que esté la ‘Ley Celaá’ en el Senado intentarán colar enmiendas. Lo que no se explica, no sirve ni se afianza. Poner palos en las ruedas no es la mejor forma de trabajar ni la más honrada. Estudiada con detenimiento la futura LOMLOE, compruebo que es peor que lo que hay, además de represiva y contradictoria. Eso sin entrar en el excesivo y vulgar uso del lenguaje inclusivo que, por reiterativo, aburre y convierte en hazmerreír a los partidarios de tal despropósito.

En el caso de la concertada no hay duda de que va a cambiar, pero lo hará a peor por la restricción en cuanto a la elección y por la “cuña” de meter a la administración educativa por medio. Desaparecer, no desaparecerá; no obstante, se pretende sentar las bases para un pleno control muy propio de sociedades dictatoriales que pueden llevar al ahogamiento de esa oferta educativa. Y ahí es donde hay que dar la batalla hasta la extenuación. Sigue leyendo

Cuando sólo eres falso, degenerado e hipócrita…

¿Se acuerdan de la expresión: “En Política no se pide perdón, se dimite”?

No se puede confiar en falso mesías, hipócritas, mentirosos ni endiosados estúpidos.

Abusivo lenguaje inclusivo en la LOMLOE

Si la ministra no arregla el desaguisado, acabará “su” ley pareciendo un TBO feminista y confundiendo el lenguaje inclusivo con el sexual.

En cuestión de protestas, estos días las calles se llenan de lazos naranjas y pancartas con el “#StopLeyCelaá”. Unas quejas que la ministra llama “ideológicas”

Por Jesús Salamanca Alonso / Cada vez que me veo obligado a consultar el proyecto de LOMLOE me llevo sorpresas. Empiezo por comprobar que es peor que lo que ahora tenemos, tanto en la forma como en el contenido. Peca por exceso del vulgar uso del lenguaje inclusivo; es tan reiterativo y aburrido que se convierte en un total despropósito. Hay situaciones contradictorias y torpes como abusar de esa interactividad y, en otras ocasiones, lo pasa por alto por no se sabe qué motivo. La redacción es un hazmerreír y con ella no aprobaría el alumnado de ESO y menos aún el de bachillerato. Bien es verdad que, por obra y gracia de la nueva ley, titulará hasta el apuntador sin esforzarse en exceso.

Fíjense en una contradicción: tanto como abusan del lenguaje inclusivo otras veces se olvidan de ello: “La propia Ley definió las evaluaciones (…) y los aprendizajes de los alumnos (¿y alumnas?) como elementos esenciales para conocer el funcionamiento de ambos y los resultados obtenidos por los alumnos (¿y alumnas?) escolarizados en las etapas obligatorias”. En vez de jugar con esa inclusividad que parecen no dominar, deberían aprender que existen vocablos como alumnado, profesorado, ciudadanía, concejalía… Supongo que la RAE no insistirá más en el tema porque es como predicar en el desierto.

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