Gesto desafiante y burda independencia

Cobardes independentistas con la cara tapada quemando banderas de España.

Primero fueron las regiones de Cataluña y Vascongadas (hoy con la denominación de horterada constitucional de «País Vasco»). Después, por envidia y simpatía, aparecieron grupúsculos desorientados e independentistas en Galicia. Y cuando pensábamos que ya estaban controlados todos nos encontramos con que en Mallorca también han cogido afición a hacer el parié con las banderas de España.  Su aspiración era quemarlas, pero la cobardía del grupo ha llevado a los gamberros y desinformados a quemar banderines de papel, con el fin de evitar las detenciones. Con medias tintas nunca llegarán a parte ninguna.

No solo suelen quemar banderas, sino que su repertorio de gansadas se extiende a insultar a España. Sin duda, el nombre de España en boca de grupos de creciente ignorancia como el mallorquín es una ofensa a quienes se sienten españoles y trabajan a diario para que tales grupos puedan hacer uso de esa libertad. Lo que no entendemos es cómo no se marchan de España si tanto la desprecian. ¿Quién retiene en España a tales grupos de violentos e insensatos?

Mallorca ha celebrado, y está en su derecho de hacerlo, gracias a lla ibertad conquistada por los demócratas en España, una manifestación por el independentismo, conmemorando la llegada de Jaime I a la isla. Los asistentes insultaron la españolidad de quienes creen y se identifican con España que, dicho sea de paso, cada vez somos más, a la vez que estamos dispuestos a seguir tolerando insensateces propias de mentes cortas, envejecidas neuronas y cerradas entendederas.

Durante la marcha, no dudaron en lanzar absurdas consignas seudoindependentistas como «Visca Terra Lliure», «Pim, pam, pum que no quedi ni un españolista» o «Espanya, cero; Goma, dos», más propias de la ignorancia y del desconocimiento histórico de lo que hoy son las Islas Baleares que de una auténtica aspiración futura.

Decía Aristóteles que las revoluciones no se hacen por menudencias, pero nacen por menudencias. Ahora bien, la manifestación mallorquina ni siquiera alcanza la categoría de tal y mucho menos de menudencia. La ignorancia es muy atrevida y se suele manifestar en situaciones como la comentada. Acostumbraba a decir William Faulkner que «se puede confiar en las malas personas, no cambian jamás».


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