Política de palo y zanahoria

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Miguel Sebastián, ex asesor de la Oficina Económica del presidente, necesita salir en los papeles como sea. Ahora resulta que es el ‘padre’ de la famosa medida de reparto de 400 euros, entre quienes realizan la declaración del Impuesto de la Renta de las Personas Físicas. Algo no cuadraba y, mira por dónde, estaba detrás del asunto el del talante incierto e insultador mayor del siempre admirado Alberto Ruiz-Gallardón.

En lo que se refiere al pago, lo de inmediato y progresivo no está mal; pero lo de universal no me cuadra, como no le cuadra a nadie. Supongo que Miguel Sebastián habrá querido decir que esa devolución, paga, reducción o como quieran denominarla es universal, por cuanto se otorga a todos los trabajadores dependientes y pensionistas. Estaríamos hablando de una universalidad parcial, pues ser “universal” significa que se refiere a todos y resulta que no van por ahí los tiros. Se quejan los autónomos y los empresarios. Y ¿Qué dice el Gobierno de Rodríguez? Ustedes a pagar, callar y observar cómo lo disfrutan los demás.

Entre Miguel Sebastián y Pedro Solbes hay una clara contradicción. Hablando de la misma cuestión, no dicen lo mismo ni lo interpretan igual. El vicepresidente económico dice que pueden ser 400, 300, 100,… según los casos. ¿Y dónde está la trampa verdulera? Pues está en que todos los trabajadores dependientes y jubilados pensaron que les correspondían 400 euros. Y no señores, las cosas no son muchas veces como se explican. Pedro Solbes ha dicho bien claro y alto que eso no va con quienes están exentos de realizar la declaración de IRPF; o sea, que cuatro millones y medio de ‘curritos’ dependientes se quedan fuera. En fin, es lo que tiene la política del palo y la zanahoria.

Miguel Sebastián sigue utilizando un lenguaje trasnochado: ajuste brutal, necesidad de bajar intereses (adiós ahorro del españolito), bajar tipos de interés (entre todos pagar hipoteca de unos pocos), pasividad del Banco Central,… ¿De qué habla Sebastián? Aún no se ha enterado de que la política económica anglosajona tiene poco que ver con la situación que atraviesa España. ¡Qué manía de tocar palos ajenos!

Hagan caso a Manuel Pizarro. No olviden la política del padre de familia sensato. Ha habido tres años de superávit, pero hemos iniciado un ciclo complicado y es necesario saber guardar. Aprovechen señores socialistas la hucha que dejó Aznar que, unido a estos buenos años por la política económica que dejó encarrilada Rodrigo Rato, pueden hacer que quienes nos acercamos a la cincuentena podamos cobrar aún jubilación.

El “tax rebate” o reembolso de impuestos anglosajón no procede en este momento. Otros problemas más agudos hay que resolver con urgencia, como evitar que ETA siga cobrando de las instituciones o controlar el excesivo dinero que hay en circulación para que no estalle el gasto descontrolado. Es el momento de hacer un ajuste fino, sin que llegue a ser brutal.

En elecciones siempre hay algún listillo que pretende engañar al personal con unos euros de más, a costa de quien deberá pagarlos, que son siempre los mismos. La torpeza zapateril es pensar que puede llenar la urna si el ciudadano piensa con el bolsillo. Al tiempo; aunque en la tercera semana de febrero se le derrumbará el templete al PSOE.

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