Para los que no encontrasteis razones

Después de que menos de la mitad de vosotros -me refiero a los que os acostáis como europeos cada día- ejerciera su derecho a voto en las pasadas elecciones europeas, he echado en falta algún que otro análisis autocrítico de la familia política en general, por cierto cada día menos numerosa. Entre lo que he podido (esta vez sinónimo de querido) leer y escuchar en las últimas semanas me quedo con está dura reflexión que expresaba Agustín Pery, director de El Mundo-El Día de Baleares, el pasado 14 de junio. En ella enfoca la realidad política y social de nuestros días sin paños calientes. No habla de colores ni de tendencias. Habla de las personas que los abanderan. Que nos representan. O eso creen.

Por ciento (y pico) razones

Diseccionados los resultados, leídos todos los articulistas propios y extraños, escuchados en confesión tirios y troyanos y consciente de que lo que escriba es hoy más que nunca papel mojado, me dejarán que al menos felicite al verdadero vencedor de la cita europea: el partido de la abstención. Y_como ya saben que siempre intento ser original, aunque casi nunca lo logre, esculpo esta columna con el ritmo de un anuncio de Coca-Cola. Son las razones, algunas, por las que los baleares pasaron de votar. Se las ofrezco gratis a los políticos. Ya saben, entiendo el periodismo como un servicio público:

—Porque no les creo.

—Porque si les creí, me defraudaron.

—Ellos cada vez son más ricos y yo cada vez más pobre.

—Porque qué más da que vengan los otros.

—Los buenos son cada vez más malos.

—Los malos se parecen cada vez más a los buenos.

—Porque son como Juan Palomo y yo ni guiso ni como.

—Bruselas está muy lejos… afortunadamente.

—El Parlament está muy cerca… desgraciadamente.

—Porque mienten hasta cuando dicen la verdad.

—Porque miran hacia dentro y hace tiempo que estamos fuera.

—Cuando miran hacia fuera es para seguir estando dentro.

—Porque si te tapas la nariz te toca respirar por la boca.

—Una urna vacía es un corte de mangas.

—Porque nada es lo que parece, ni mucho menos.

—No podré con el enemigo pero jamás me uniré a él.

—Antes que morir de pie prefiero tumbarme en la playa.

—Ojos que no ven corazón que no siente. El mío es una piedra.

—Porque lo peor está por llegar.

—Porque a mí que me registren.

—De ilusión también se vive pero con los políticos se acaba en la tumba.

—Ya tropecé demasiadas veces con la misma piedra.

—Creo en otra forma de hacer política y la mía es ésta.

—Porque se parecen tanto que ya no los distingo.

—Porque sigo esperando.

—Porque estoy desesperado.

—Dejé de admirarlos.

—Empiezo a despreciarlos.

—Porque siempre ganan los mismos.

—Porque siempre pierdo.

—A mí ya no me pillan.

—Porque me pillaron demasiadas veces.

—Porque no se dan cuenta de que es mejor estar sólo que mal acompañado.

—Yo no soy como ellos.

—Es mentira que si no votas no puedes protestar.

—Es verdad que si no votas te van a mandar igual.

—Porque así tengo la conciencia tranquila.

—Porque no son conscientes de lo que pasa.

—Quiero castigarles.

—Porque les conozco.

—Ellos a mí no.

—Se ríen de nosotros.

—Así me río yo.

—Porque nunca pasa nada.

—Para que algún día pase.

—Porque si pasa, me sentiré orgulloso.

—Porque viven de nosotros.

—Porque nos dan muy mala vida.

—No cuentan con nosotros.

—Nos van a contar igual.

—Para que el malo conocido no cuente conmigo.

—Porque a mí que no me pillen.

—Porque les da igual.

—Porque a mí también.

—Porque si ganan ellos, yo pierdo.

—Porque si pierden, yo gano.

—Porque son el conjunto vacío.

—Porque ya no me llenan.

—Porque fuera de la política hay mucha vida.

—La política está muerta.

—Porque creo en la democracia.

—Porque ellos no.

—Porque en política todo vale.

—Valgo más que ellos.

—Porque sigo esperando.

—Porque de ellos ya no espero nada.

—Porque unos son corruptos y los demás callan.

— Porque grito con mi desprecio.

— Porque lo controlan todo.

—A mí no me controlan.

—Yo me iré.

—Ellos se quedarán.

—Porque espero una revolución.

—Son unos ignorantes.

—No hay mayor castigo que ignorarlos.

—Nunca están cuando los necesitas.

—Ellos me necesitan más que yo a ellos.

—Porque les veo venir.

—Nunca les veo irse.

—Cuando se van parece que huyen.

—Nunca dan la cara.

—Tienen demasiada.

—Viven en otro mundo.

—Porque lo pagamos entre todos.

—Por si las moscas.

—Contra los moscones.

—Porque no se dan cuenta.

—Porque yo sí.

—Porque siempre tienen excusas.

—Porque no me hacen falta.

—Porque no valen nada.

—Porque mi voto vale mucho.

—Porque no saben nada.

—Creen saberlo todo.

—No tienen remedio.

—Me niego a ser su solución.

—Prometen mucho.

—Yo no les prometí nada.

—Me quedo tranquilo.

—Por si se ponen nerviosos.

—No solucionan mis problemas.

—Quiero ser el suyo.

—Nos dan por hipotecados.

—Yo a ellos también.

—Porque no saben lo que les espera.

—Porque yo sí.

—Porque se agarran a la silla.

—Porque no dan ni golpe.

—Por dárselo.

—Porque ¡ya vale!

—¿Por qué tendría que votarles?

Que se abstengan de explicármelo.

agustin.pery@elmundo.es

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