Mar 142013
 

El Málaga se ha convertido en uno de los ocho mejores equipos de Europa al remontar la eliminatoria ante el Oporto y sumar un triunfo histórico en La Rosaleda (2-0), escenario donde Isco y Roque Santa Cruz, autores de los tantos, se convirtieron en los actores principales de la gran obra creada por Manuel Pellegrini.

De una ciudad volcada con su equipo, más de 30.000 aficionados malaguistas pintaron de blanquiazul las gradas de La Rosaleda. En medio de un gran ambiente festivo, el Málaga apeló a la heroica y a la ilusión de una afición entregada para remontar el 1-0 que lograron los portugueses en el primer asalto.

Los andaluces supieron pasar por encima de un equipo físico y agresivo y superar una eliminatoria que los portugueses tenían muy a su favor. Los de Víctor Pereira fueron muy superiores en la primera mitad, pero el golazo de Isco animó al Málaga. En la segunda mitad, y con un hombre más, Roque Santa Cruz culminó el sueño del equipo blanquiazul.

Los de Manuel Pellegrini, que hoy apostó por Saviola en lugar del ‘guaraní’, jugaron a merced del Oporto durante los primeros cuarenta minutos de partido. El conjunto portugués se mostró intratable en la presión y evitó la circulación del balón por parte del Málaga. Aunque solo un disparo de Danilo por encima del larguero logró inquietar a Willy Caballero, la presión del Oporto iba a más con el paso de los minutos.

Pero una ocasión de Antunes a falta de diez minutos iba a cambiar radicalmente el guión del partido. Acostumbrado a poner en más de un aprieto a su equipo, Helton se vistió por una vez de salvador para sacar una mano milagrosa y repeler el potente lanzamiento del jugador malaguista.

Tras esta ocasión, el Oporto tapó bien las contras del Málaga y, solo en los últimos cinco minutos, se iba a comprobar la enorme mejoría que experimentó el conjunto andaluz. En el 40′, un error arbitral evitó que el primer tanto del Málaga subiese al marcador. Baptista le ganó un balón a Helton, que esta vez le hizo un ‘regalito’ a Saviola para que marcara a puerta vacía, pero el linier interpretó que hubo falta en esa acción.

El tanto anulado no hizo más que despertar el orgullo del Málaga, que peleó con uñas y dientes para empatar la eliminatoria antes del descanso. Con tanto ímpetu, el gol acabó saliendo de las botas de Isco que, desde la frontal del área, se sacó un disparo con rosca para delirio de toda la afición blanquiazul.

GOL DE ISCO Y EXPULSIÓN
Cuando mejor estaba jugando el Málaga, se llegó a una segunda mitad que enseguida quedó decantada a favor de los andaluces. El colegiado italiano expulsó a Defour por una dura entrada sobre Joaquín y al Oporto, que basa gran parte de su juego en el poderío físico, le pasó factura jugar con uno menos.

El conjunto español buscó con insistencia el segundo gol e Isco estuvo a punto de lograrlo cuando envió el balón al lateral de la red tras meter una pierna imposible. Tras una conexión peligrosa entre James Rodríguez y Jackson Martínez, que no llegó a rematar bien con la punta de la bota, apareció Roque Santa Cruz para provocar el estallido de La Rosaleda.

El paraguayo, que acababa de salir por Baptista, enganchó un balón enviado por Isco desde la esquina y cabeceó a gol el segundo de la noche. El Málaga, consciente de que un solo gol le daba el pase a los portugueses, trabajó para dormir el encuentro hasta su conclusión. Después de unos últimos instantes agónicos, el pitido final señaló la gesta del Málaga, que el próximo viernes estará en el bombo que determinará los cruces para los cuartos de final.

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