“BURROCRATIZACÍON”
Una de las justificaciones de la reforma laboral ha sido la pérdida de competitividad de la economía española. Este retroceso en la capacidad de competir con el exterior no podemos basarlo únicamente en el coste laboral, sino que existen otros factores que también han contribuido a minar nuestra competitividad.
Uno de estos factores, y que para mí tiene una gran importancia, es el exceso de burocratización que se ha ido generando desde la segunda mitad del siglo XX. La creciente complejidad de las organizaciones ha llevado a la creación de múltiples departamentos, cada uno con su parcela de poder, lo que ha estimulado la existencia de una “sobreadministración“.
Pero este hecho no debemos verlo solo en las Administraciones Públicas, sino también en las empresas, tanto en su relación con los clientes como internamente.
La Administración viene realizando desde hace unos años un esfuerzo para relajar la presión burocrática frente a los ciudadanos, especialmente con la apertura de oficinas electrónicas. Lo mismo sucede con la empresas debido a la importancia que tiene el cliente en cualquier tipo de organización en un mercado cada día más competitivo.
Donde no ha habido tanta mejora es en la burocracia interna. Procesos largos, ineficientes y de difícil comprensión para quienes deben emplearlos atascan la gestión administrativa de las empresas, y es difícil que esta situación mejore en el corto plazo.
No mejorará por dos motivos principales, aunque ambos se entrelazan y son causa y efecto el uno del otro.
Tradicionalmente no existe dentro del pequeño empresario español un ánimo de mejorar los procesos administrativos los cuales en muchas ocasiones son considerados una molesta consecuencia del proceso productivo por lo que no son medidos en su coste ni analizados para su posible mejora.
El segundo motivo es el coste que tiene un proceso de mejora de estos procesos administrativos. Si se intenta realizar internamente por la empresa, nunca se verá el momento de buscar a la persona adecuada ni el tiempo necesario. Buscar la solución mediante la externalización tiene un coste económico directo, que en tiempos de reducción de costes, se aplaza sine die.
Es cierto que existe un coste económico, pero una implantación de un sistema de mejora de los procesos administrativos debe verse como una inversión a medio y largo plazo, que generará en la empresa más recursos de los que requiere.



