LA PRIMERA REFORMA

¿Cuántas veces hemos oido que teníamos el mejor sistma financiero del mundo? Sin embargo, la primera gran reforma que ha llevado a cabo el gobierno ha sido la reforma financiera. Objetivo, sanear los balances bancarios para que vuelvan a ser capaces de inyectar dinero a nuestra economía.

Si en lugar de enrocarnos en la posición de que teníamos un sistema bancario tan solvente se hubiese actuado decididamente desde un principio, así lo hicieron países como EEUU y Alemania, probablemente nuestra situación, dentro de la crisis que seguiría existiendo, sería otra.

Ahora, el gobierno veía imprescindible cambiar el sistema financiero, pero con el compromiso que adquirió de no destinar dinero público a tal efecto. Ayer el ministro de economía repitió varias veces que la reforma no iba a requerir aportaciones públicas, pero sí es cierto que se incrementa el FROB el cual estará disponible para aquellas entidades que necesiten solicitar ayuda.

La contradicción se explica porque el dinero del FROB es un préstamo reembolsable y a un tipo de interés superior al costo del dinero para el Tesoro Público. Pero habría que tener en cuenta que ese dinero lo anticipa el Estado, es decir todos nosotros. 

Básicamente lo que pretende la reforma es que las entidades financieras valoren a un precio de mercado todos sus activos inmobiliarios. La manera de conseguir esto es dotando provisiones en sus balances, es decir, reflejando en los mimos la previsible pérdida que existiría en caso de venderlos. Hasta ahora los bancos habían minimizado la pérdida de valor de inmuebles lo que evitaba que saliesen al mercado.

Y esta dotación la tienen que hacer en un año, este 2012. A 31 de diciembre deberán ajustarse a lo exigido, a excepción de aquellas entidades que logren fusionarse, que tendrán un plazo adicional de otro año.

Esto abre la temporada de fusiones y absorciones bancarias, pero esta vez el gobierno ha cerrado la puerta a las conocidas como “fusiones frías“, las SIP. Ahora se quiere un compromiso claro de fusión entre entidades.

La previsión del ministro de economía, Luis de Guindos, es que se reduzca el número de entidades y que las que queden además de, lógicamente, un mayor tamaño estén más saneadas. El segundo paso es que la nueva valoración de inmuebles saque al mercado viviendas más baratas.

Lo cierto es que la burbuja inmobiliaria no estalló, se ha ido deshinchando lentamente y, salvo excepciones, los precios de la vivienda no han sufrido una bajada abrupta. Ahora se prevé que sí; yo no lo veo tan claro.

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