EL ORÁCULO ERRADO
Hay un dicho según el cual los economistas se dedican a predecir el pasado. Ironías a parte, la frase vendría motivada porque siempre que aparece una crisis económica nos retrotraemos en el tiempo para identificarlo con algún suceso pretérito y buscar una solución similara la que se tomó en su momento.
Así visto podría parecer que existe una imposibilidad para predecir el futuro de la economía; pero la dificultad principal reside en que la economía es una ciencia social, es decir, se ve afectada en su desarrollo por el comportamiento humano y eso, de momento sí que es impredecible.
Comparemos la economía con otro ámbito en el que son importantes las predicciones, la meteorología. También aquí encontramos tradicionalmente un cierto recochineo sobre su capacidad predictiva y eso que en esta ciencia no influye el comportamiento humano, dejando efectos invernaderos aparte.
Todo modelo predictivo se compone de una serie de variables que nos dan un cálculo de probabilidades. Si los modelos económicos no son buenos medidores del futuro económico se debe a que, probablemente, todavía falte un gran número de variables por identificar.
Si tenemos en cuenta que la econometría, que es como se conoce a la disciplina encargada de hacer predicciones económicas, es una materia bastante reciente; está claro que el campo a desarrollar es todavía amplio y que en el futuro las predicciones económicas, al igual que la meteorológicas, irán ajustándose más a la realidad que pretenden anticipar.
En cualquier caso, debemos tener siempre presente que las predicciones económicas no son el anticipo de un futuro irreversible sino un aviso de que, mateniendo constantes las condiciones que existían en el momento del cálculo, nos veremos avocados con gran probabilidad al futuro anunciado.



