Virgen María

Audio-homilía: Solemnidad de Pentecostés 2014

Con la Solemnidad de Pentecostés concluye el tiempo de Pascua, cincuenta días en los que hemos acompañado al Jesús resucitado en el proceso de devolver la confianza a esos apóstoles miedosos, a esa comunidad rota y fragmentada y a esas personas que habían experimentado la decepción en el corazón. Tras la crucifixión, cada uno experimentó la necesidad de salvar su propio pellejo, de desperdigarse y la Virgen María, de forma callada y constante, los fue reuniendo.

La Pascua finaliza con la reconstrucción de esa comunidad. En Pentecostés, Jesús les hace a los suyos un «update», una actualización: empiezan a entender todo y adquieren «luz en el entendimiento y fuerza en la voluntad», como decía San Ignacio de Loyola.

El Espíritu Santo es dador de luz, de fuerza y de sus sagrados siete dones (don de ciencia, don de piedad, don de temor de Dios, don de fortaleza, don de sabiduría, don de inteligencia, don de consejo).

El Espíritu Santo es el transportista de la Trinidad, es el que nos acerca a Dios a nuestra cotidianeidad. Es la fuerza de Dios que aterriza en la humanidad, transformando el caos en cosmos.

El Espíritu Santo hace revivir las situaciones secas de ruptura, de conflicto, de falta de amor, de poca conciliación. El Espíritu Santo es el constructor de la comunión.

Cuando nos centramos en nosotros y no cedemos a la comunión no nos entendemos. Pentecostés es la respuesta de Dios a Babel (cada uno mirando por sí mismo). Pentecostés es el milagro de que, cuando todos estamos habitados por el Espíritu, somos capaces de hablar en el lenguaje universal que entiende todo el mundo: el lenguaje del amor. No nos entendemos con el egoísmo y la imposición, sino con el amor, la comunión y el servicio.

Espíritu Santo es la firmeza de las apuestas que Dios hace por cada una de nuestras vidas.

Ojalá que nos sintamos así con un Señor que nos libra de la sequedad, que es capaz de devolver la vida a las situaciones muertas y que pone en el caos todo el cosmos y el orden de su amor.

Audio-homilía: Solemnidad de Pentecostés 2014

Evangelio según San Juan

Al atardecer de ese mismo día, el primero de la semana, estando cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos, llegó Jesús y poniéndose en medio de ellos, les dijo: «¡La paz esté con vosotros!».
Mientras decía esto, les mostró sus manos y su costado. Los discípulos se llenaron de alegría cuando vieron al Señor.
Jesús les dijo de nuevo: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envió a mí, yo también os envío a vosotros».
Al decirles esto, sopló sobre ellos y añadió: «Recibid el Espíritu Santo. A los que les perdonéis los pecados les quedan perdonados y a los que se los retengáis les quedan retenidos».

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Audio-homilía: Feliz 2012… y encontraron a María, José y al Niño

Empezamos el año 2012 y la compañera que nos presenta la Iglesia es nuestra madre la Virgen María. Necesitamos ser, como ella, hombres y mujeres contemplativos, capaces de tener una mirada muy enraizada en lo que ocurre pero que nunca olvide que estamos acompañados por el Señor. Y esa capacidad se entrena y se aprende.

Hay una mirada nueva, de la que la Virgen María es maestra, que consiste en ver las circunstancias siendo conscientes de la presencia constante de Dios a nuestro lado.

«El Señor te bendiga y te proteja». Esta frase nos deja claro que estamos solos. Somos hijos de un Dios que nos ha hecho sus herederos y que nos ha dicho que su amor nos va a acompañar todos los días de nuestra vida.

“Que el Señor ilumine su rostro sobre ti”. Se trata de que cada uno de nosotros busquemos nuestra luz porque todos somos estrellas. Es un buen objetivo de año nuevo: que recibamos la luz de Dios para poder iluminar a los demás. María también es un ejemplo de recibir la luz de Dios y compartirla.

Las circunstancias de la vida son variables y relativas. Lo importante es que sepamos que Dios nos acompaña todos los días. Y, por ese motivo, no tenemos razones para la desesperanza o para el miedo.

Únicamente hemos de poner lo que tenemos: nuestros talentos. Y, cuando cada uno pone lo poco que tiene, la suma de talentos produce el milagro de la multiplicación del amor.

Ojala que este año 2012 vivamos nuestra fe sumando esfuerzos y propiciando el tener la experiencia real de que Dios nos acompaña siempre.

Audio-homilía: Feliz 2012… y encontraron a María, José y al Niño

Evangelio según San Lucas

Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño, y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, conforme al anuncio que habían recibido.
Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Angel antes de su concepción.

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San José, esposo de la Virgen María y padre de Jesús

San José

San José

Este santo es, junto con la Virgen María, el primer cristiano; es a la vez padre, maestro y discípulo de Jesús. Un hombre del que sabemos lo poco que nos dice el evangelio, pero lo suficiente para agradecer y valorar su aportación al plan de salvación que Dios nos ofrece en Jesús.

A San José le dedicamos dos fiestas, la del 19 de Marzo y la del 1 de Mayo; pero también le celebramos conjuntamente con María y Jesús en la fiesta de la Sagrada Familia, que se celebra en Diciembre, el primer domingo posterior al día de Navidad.

Podemos destacar de San José su fe y sencillez, su bondad y justicia, su capacidad de sacrificio y su labor como protector de Jesús y de María. A mi me alegra que en España (y en algunos países más como Italia, Liechtenstein, Portugal, Honduras y Bolivia) dediquemos el 19 de marzo a celebrar a los padres.

José no participó en la concepción de Jesús en el seno de María, pero fue elegido por Dios para ser el padre de Jesús. El hombre que apoyó a María en todo momento y el que enseñó a Jesús a trabajar y a compartir. Cuando Jesús hablaba y se acercaba con misericordia a los débiles y pequeños, cuando enseñaba con parábolas y ejemplos que todos entendían, cuando curaba con sus propias manos, cuando lavó los pies a sus discípulos, cuando bendecía el pan y el vino de la cena; en todos esos gestos de Jesús es muy probable que haya rasgos de la paternidad humana de José, que recibió el don de expresar la paternidad de Dios. ¿Cómo sería la relación de Jesús con José, su papá en la tierra, para que el Señor en su oración se dirigiera a Dios como Abba y para que nos enseñara a nosotros a llamar a Dios, Padre?

Gracias, San José, por aceptar ser el padre de Jesús; por ser para todos nosotros, apoyo y protección; y por ser el mejor ejemplo de esposo, padre y hombre de fe.

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San José. III Domingo de Adviento

San José

San José

Hoy, la liturgia de la Palabra nos invita a considerar y admirar la figura de San José, un hombre verdaderamente bueno, “justo” dice el texto original del Evangelio, con una palabra griega que sólo se usa para nombrar la misma justicia de Dios. Ya desde aquí vemos como San José no era sólo un hombre bueno, sino que era bueno y justo con la bondad y la justicia de Dios.

Todos debemos a Dios Padre Creador nuestra identidad individual como personas hechas a su imagen y semejanza, ES DECIR, QUE TODO LO BUENO QUE TENEMOS RESALTA NUESTRO PARECIDO CON DIOS, PORQUE SON DONES Y VIRTUDES QUE DIOS COPIÓ DE SÍ MISMO A LA HORA DE CREARNOS A CADA UNO.

Dios nos entrega los medios y herramientas para que podamos secundar su obra en nosotros y a través de nosotros y, de nuestra respuesta a su Voluntad, depende que la semejanza que tenemos con Dios se acreciente –eso es la santidad- o se frustre.

EL USO QUE HAGAMOS DE CUANTO SOMOS Y TENEMOS PUEDE HACERNOS VIVIR UNA VIDA EN LA QUE SE TRANSPARENTEN LOS RASGOS DE DIOS o puede, por el contrario, hacer fracasar el sueño de Dios sobre nosotros. Esa es la enorme responsabilidad del cristiano.

No dudemos de que José, con su trabajo y con su modo de vivir, con su forma de ser fiel a sus compromiso en su entorno familiar y social, se ganó el “Corazón” del Creador, considerándolo como hombre de confianza en su colaboración con la Redención humana.

La obra de la Redención, que tomó a José como cómplice y colaborador, sería realizada por el Hijo de Dios hecho hombre como nosotros, Jesús, al que todos tomaban como hijo de José por voluntad de Dios para así proteger el buen nombre y la vida de la Virgen María que, sin José a su lado como padre de su Hijo divino, habría sido acusada de adulterio y consecuentemente lapidada.

En eso es también San José una referencia de necesaria consideración para cada uno de nosotros: hemos de ser, como él lo fue, colaboradores de Dios dignos de la confianza que el Señor ha puesto en nosotros.

San José es patrón e intercesor de todos los padres y educadores porque es un maestro de vida para todos los que quieren escuchar a Dios antes que a nadie, a la hora de tomar las pequeñas o grandes decisiones con las que se forja nuestra vida diaria.

Todo lo que construye la vida de una persona que es responsable de otra influye en ésta última… todo, lo bueno y lo malo, aunque no parezca tener una relación directa con esa persona.

Si mi vida en un apoyo para alguien, si mi trabajo o mi ejemplo es una referencia para otro, de mi felicidad y de la paz interior que proporcionan la vida en comunión con Dios depende mucho el crecimiento de aquél o aquélla que me mira con respeto, cariño y admiración y que aprende de mí también cuando no soy consciente de que me mira.

Como María y José fueron maestros de humanidad para el Divino Maestro en los inicios de su vida humana, así nosotros, padres, abuelos, padrinos, profesores, catequistas,…, hemos de ser para nuestros niños y jóvenes unas referencias luminosas y señeras de lo que significa ser humano, ser persona, ser cristiano.

Todos los que reciben y toman de nosotros para ir formando su propia personalidad, encuentran apoyo o tropiezo en todas esas pequeñas o grandes decisiones que tanta influencia pueden llegar a tener en la vida de aquellos que están aprendiendo a crecer y desarrollarse con nuestra presencia y enseñanza a su lado.

De nosotros depende que, mientras que aprenden a descubrirse a sí mismos, descubran los misterios de la vida humana y de la muerte, el misterio de la felicidad y del amor, con el misterio de la vida de Dios íntimamente introducido dentro de cada uno de nosotros.

¡San José BENDITO!: protege a nuestras familias Y comunidades, protege a todos los educadores cristianos; protege a todos aquellos que oyen la llamada a la vocación consagrada o sacerdotal… y que haya muchos…  pues el mundo de hoy mucho los necesita.

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Gracias por la acogida

El pasado 23 de mayo echábamos la red y este blog empezaba su caminar.

Hoy, apenas 19 días después, hemos superado las 1.000 visitas.

Queremos daros las gracias por seguirnos y por los comentarios y sugerencias que nos habéis hecho en estos días.

No hemos hecho más que empezar. Nos queda mucho camino por andar. Y esperamos que sigáis recorriéndolo con nosotros.

Y como muestra de agradecimiento, vamos a haceros (y a hacernos)  un regalo. Que este vídeo con su hermosa música y su imagen nos sirva para encomendarnos a nuestra madre, la Virgen María, y para darle las gracias por estar siempre a nuestro lado.

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