hijo pródigo

Audio-homilía: el hijo pródigo, el Padre misericordioso…

Esta parábola del hijo pródigo habla de que haya una voz, una palabra y una forma de amar muy diferente a la de los hombres.

Escuchando este evangelio queda muy clara la diferencia entre lo que es Dios y lo que somos los hombres, lo que puede amar Él y lo que amamos nosotros…

Nos enseña un amor que no es interesado, ni lógico, que no nace de los lazos familiares… Y ese amor es una esperanza para toda la humanidad, porque nos demuestra que hay una mano que no se cansa de levantarnos.

Esta es la imagen del Dios de la Iglesia Católica. Nuestro Dios es esto: acogida permanente, brazos abiertos, posibilidad renovada constantemente… Un Dios que no se recrea en las explicaciones que damos a nuestros fallos, sino que se centra en ver qué banquete nos regala.

Hay muchas imágenes de Dios que no coinciden con el evangelio, porque no hablan primero de su inmensa misericordia, sino que nos hablan de la norma, del mandamiento, del sacrificio…

Este evangelio nos dice que Dios nos quiere libres, que no desea que estemos en su casa encadenados, miedosos… No quiere exclavos, quiere hijos, quiere amigos…

Nuestro Dios no es paternalista, no nos evita ningún paso que nosotros libremente quedamos dar, porque sólo desde la libertad del amor se aprende y se crece. Dios quiere que crezcamos, que despleguemos las alas que él nos ha dado, quiere que si nos caemos tengamos la valentía de levantarnos… Nos deja libres y nos deja equivocarnos, pero nos acompaña desde la distancia.

El hijo pródigo, que al irse con sus parte de los bienes se sentía el rey de la fiesta, se acaba viendo en precario y empieza a poner en valor lo que ha dejado. Cuando uno pone su vista en paraísos artificiales, enseguida pasa el efecto del narcótico y vuelve la realidad. La vida no es sólo fiesta, ocio, risa… también tiene mucho de trabajo, de esfuerzo, de relación…

La reacción del Padre cuando el hijo regresa es muy bonita: sale corriendo, se echa a su cuello, lo abraza, lo besa y lo colma de bienes.

Y es que Dios no nos trata como merecen nuestros pecados, sino que es pura explosión de gratuidad. Y eso es lo que le hace divino.

Y, paradójicamente, el hermano mayor que no se alegra… Jesús aquí refleja la actitud de los fariseos, de los que tienen la etiqueta de “hombres y mujeres de Dios”, pero no se alegran de que los que no les conocen vengan a casa. Están celosos.

Y en nuestra Iglesia actual también hay quienes creen que forman una Iglesia de élite. Pero nuestro Dios no tiene clases, pedigrís, marcas, ni gamas…

En la actualidad, muchos tienen la imagen de un Dios como un juez, que nos pone pruebas y dificultades. Y ese no es nuestro Dios, sino el que está en plena fiesta y sale a buscar al hermano mayor para que se una a la celebración.

Es la imagen del espíritu misionero: nosotros, que formamos parte de la comunidad cristiana también debemos salir a buscar a los que no están aún en el banquete de nuestro Dios.

Audio-homilía: el hijo pródigo, el Padre misericordioso…

Evangelio según San Lucas

Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: “Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos”.
Jesús les dijo entonces esta parábola:
“Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos dijo a su padre: ‘Padre, dame la parte de herencia que me corresponde’. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos. El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: ‘¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre! Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros’.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: ‘Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo’.
Pero el padre dijo a sus servidores: ‘Traed en seguida la mejor ropa y vestidle, ponedle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traed el ternero engordado y matadlo. Comamos y festejemos, porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado’. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza. Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: ‘Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo’.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara, pero él le respondió: ‘Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos. ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!’.
Pero el padre le dijo: ‘Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo. Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'”.

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Festividad de la Anunciación

Basílica de la Anunciación (Nazareth)

Basílica de la Anunciación (Nazareth)

En plena Cuaresma, y justo nueve meses antes de la Navidad, la Iglesia celebra la Anunciación.

El evangelio de hoy nos relata la Anunciación a la Virgen, en palabras de San Lucas. Es uno de los muchos pasajes evangélicos que, por ser muy conocidos podemos escuchar de forma rutinaria. Así que no está de más que nos paremos y lo meditemos como merece.

  • El Angel entró en su casa y la saludó, diciendo: “¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor es contigo”. Es un saludo impactante. De hecho, el evangelista reconoce que María “se turbó”. Creo que, en multitud de ocasiones, no nos damos cuenta de que HOY, AQUÍ Y AHORA Dios se dirige a cada un@ de nosotr@s en estos términos… Sí, TODOS, día a día, somos colmados de gracia por el Señor. Y apenas somos conscientes…
  • “Para Dios no hay nada imposible”. Esta frase parece convertir a Dios en una especie de super-heroe. Pero, no debemos caer en esa trampa. Hasta el mismo Jesús fue tentado con ese sentimiento “Si eres Hijo de Dios, tírate desde aquí, pues escrito está: ‘A sus ángeles encargará que te tomen en sus manos para que no tropiece tu pie contra una piedra?”. En  mi opinión, hay una frase que expresa de forma excepcional el fondo de este pasaje: “confía como si todo dependiera de Dios y, al mismo tiempo, trabaja como si todo dependiera de ti”.
  • “He aquí la esclava del Señor. Hágasé en mi según tu palabra”. Es una de las frases más importantes de este pasaje. Dios, a través del ángel, le pide a una adolescente que asuma un embarazo, sin estar aún desposada (lo que con casi total probabilidad suponía en aquella época el repudio por parte de José y la deshonra de por vida). Y, sin más, María se pone en manos de Dios. Es probable que ninguno de nosotros recibamos visitas angelicales. Pero ¿hasta qué punto ponemos nuestras decisiones, dudas o inquietudes en manos de Dios?… No estaría de más que compartiéramos con él esas pequeñas o grandes disyuntivas vitales.
  • Y, por último, este episodio en su conjunto nos revela un asunto muy relevante. Dios envía al ángel a anunciar la noticia a María y espera su consentimiento. Es decir, la última decisión la tiene María… al igual que todos nosotros, libremente, elegimos nuestro camino. Esto también se refleja en la parábola del hijo pródigo (que, curiosamente, leeremos en el evangelio de mañana). Todos escogemos nuestro camino… Dios, por tanto, nos ama profundamente, pero no es un Padre que impone… Él nos quiere libres

 

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Novedad en el Blog: Audio-homilías

El regreso del hijo pródigo, Rembrandt

El regreso del hijo pródigo, Rembrandt

Iniciamos el curso escolar con algunas novedades.

La primera es la publicación de homilías en audio. A partir de ahora publicaremos semanalmente las homilías dominicales de Vicente Esplugues, para que las podáis escuchar desde cualquier sitio y en cualquier momento.

Y no podemos empezar mejor. La homilía de esta semana hace referencia a las tres parábolas que aparecen en el capítulo 15 del evangelio de San Lucas: la oveja perdida y encontrada, la moneda extraviada y hallada y el hijo pródigo (o mejor el padre misericordioso).  Estas parábolas son conocidas como las de la misecordia, pero, como bien nos recuerda Vicente, también nos deben hacer ver lo afortunados que somos y valorar lo que se nos ha dado.

Os invito a que la escuchéis en el enlace adjunto.

Tres parábolas

Esperamos que os resulten útiles estos mensajes. Agradecemos a Vicente Esplugues su generosidad al compartir con nosotros estas reflexiones dominicales y a Mar, feligresa de la Parroquia de Nuestra Señora de las Américas que graba y cuelga estas homilías en Internet, su idea y el apoyo técnico.

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