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350 millones de cristianos perseguidos y discriminados en el mundo

Cruceiro en el Camino de Santiago a Fisterra

Cruceiro en el Camino de Santiago a Fisterra

El evangelio de hoy no puede expresar mejor lo que ayer puso de manifiesto la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada con el Informe sobre la Libertad Religiosa en el mundo de 2010 que hizo público.

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas». Lucas 21, 12-19

Según el informe mencionado, unos 350 millones de cristianos son perseguidos o discriminados en el mundo. El documento analiza 194 países y señala que este tipo de problemas se dan en unos 90 estados. Arabia Saudí, Bangladesh, Egipto, India, China, Uzbekistán, Eritrea, Nigeria, Vietnam, Yemen y Corea del Norte son los países en los que se registran mayores violaciones a la libertad religiosa de los cristianos.

Según AIN, la situación ha empeorado desde el anterior informe, debido sobre todo a la mayor radicalización en el mundo musulmán, que hace aumentar el fanatismo, la intolerancia y las vejaciones. Además, se destaca la cristianofobia que se percibe en los países desarrollados.

Los datos de este informe y las palabras del evangelio, que, de forma llamativa, coinciden en el tiempo, nos deben hacer reflexionar:

Por un lado, debemos ser conscientes de lo necesario que es, ahora más que nunca, que los cristianos demos testimonio de forma valiente y clara. En estos momentos, nuestro compromiso debe ser total. Se trata de vivir de forma radical el mensaje de Jesucristo. Nuestra forma de vivir será el mejor de nuestros testimonios.

Por otra parte, es importante que en momentos de duda o tribulación, recurramos a Dios y confiemos en él (Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro). Evidentemente, nosotros solos no podemos hacer frente a los retos que el mundo actual plantea a nuestro compromiso cristiano. Pero debemos recordar que no estamos solos.

En tercer lugar, tenemos que perseverar en la oración, especialmente por todos aquellos hermanos que están sufriendo vejaciones, martirios, persecuciones e incluso la muerte por sus creencias, pero también por la unidad de los cristianos, por el Papa Benedicto XVI (que está mostrando una gran firmeza y una enorme valentía para afrontar los retos y los desafíos de un momento difícil pero crucial) y, por supuesto, por la perseverencia de nuestras almas de la que habla el evangelio de hoy.

Hoy más que nunca estamos llamados a la acción y a la oración…

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