Personajes de referencia

Echamos la red en Facebook

Este blog, que nació el 23 de mayo de 2010 para transmitir una forma de vivir y sentir la fe en Cristo muy pegada a la cotidianeidad, inaugura un nuevo canal de comunicación. Desde hoy, tenemos perfil en Facebook, una ventana abierta a la conexión con más de 1.000 millones de personas en el mundo.

Desde hoy también nos podéis encontrar aquí:
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Este perfil se une a la cuenta en Twitter que tenemos desde el inicio.

Esperamos que todos estos canales nos ayuden a estar más comunicados. Os invitamos a que los compartáis con quienes estiméis oportuno.

Nos tenéis a vuestra disposición.

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Buena noticia

“No temáis, porque os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor. Y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. Y junto con el Angel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: “¡Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra, paz a los hombres que ama el Señor!”.

¡Feliz Navidad a todos los que formáis parte de la familia de Echadlared!

Música: “Nadal de Luintra”, por Berrogüetto.
Imágenes: “Natividad, la historia”, de Catherine Hardwice

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San Francisco de Asís

En el Día de San Francisco de Asís, reproducimos el Cántico del Hermano Sol o Alabanza de las Criaturas, excelente oración poética entonada por este santo que se ha convertido en icono interreligioso universal de la única causa que nos une a todos y a todos nos hace iguales: la causa por la paz y el bien de todo ser humano en la justicia de un mundo que es de todos y a todos debe alimentar.

Desde Echad la red, rezamos por todos los hermanos franciscanos y las hermanas clarisas, herederos del espíritu del San Francisco.

Vídeo: Alabanza de las Criaturas

Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.

A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.

Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.

Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.

Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.

Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.

Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.

Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.

Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.

Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.

Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.

¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad, porque la muerte segunda no les hará mal.

Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.

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JMJ: el mensaje de Benedicto XVI en Madrid

Cuando aún no ha transcurrido un mes desde la celebración de la Jornada Mundial de la Juventud en Madrid, conviene reflexionar sobre los mensajes que el Papa dejó en aquellos días.

A continuación compartimos con vosotros una presentación en la que se reproducen los discursos de Benedicto XVI en Madrid y una información de la web oficial de la JMJ (http://www.madrid11.com/), en la que se resumen los mensajes de su Santidad.

El Papa ha dejado su mensaje en la capital española, aquí te ofrecemos una selección:

Bienvenida en Cibeles, 18 de agosto de 2011

“Hay palabras que solamente sirven para entretener, y pasan como el viento; otras instruyen la mente en algunos aspectos; las de Jesús, en cambio, han de llegar al corazón, arraigar en él y fraguar toda la vida”

El Escorial, encuentro con religiosas, 19 de agosto de 2011

“Frente al relativismo y la mediocridad, surge la necesidad de esta radicalidad que testimonia la consagración como una pertenencia a Dios sumamente amado”

El Escorial, encuentro con profesores, 19 de agosto de 2011

“La enseñanza no es una escueta comunicación de contenidos, sino una formación de jóvenes a quienes habéis de comprender y querer, en quienes debéis suscitar esa sed de verdad que poseen en lo profundo y ese afán de superación”

Vía Crucis, 19 de agosto de 2011

“No paséis de largo ante el sufrimiento humano, donde Dios os espera para que entreguéis lo mejor de vosotros mismos: vuestra capacidad de amar y de compadecer”

Misa con seminaristas, 20 de agosto de 2011

“Pedidle que os enseñe a estar muy cerca de los enfermos y de los pobres, con sencillez y generosidad (…) siendo testigos de Dios hecho hombre, mensajeros de la altísima dignidad de la persona humana y, por consiguiente, sus defensores incondicionales”

Agradecimiento a los organizadores, 21 de agosto de 2011

“Quiero expresar a los representantes de las respectivas Administraciones mi más sentido y cordial agradecimiento en nombre de la Iglesia y de los jóvenes que disfrutan en estos días de vuestra acogida y solicitud”

Fundación Instituto San José, 20 de agosto de 2011

“Nuestra sociedad, en la que demasiado a menudo se pone en duda la dignidad inestimable de la vida, de cada vida, os necesita: vosotros contribuís decididamente a edificar la civilización del amor”

Vigilia Cuatro Vientos, 21 de agosto de 2011

“Os invito a pedir a Dios que os ayude a descubrir vuestra vocación en la sociedad y en la Iglesia y a perseverar en ella con alegría y fidelidad. Vale la pena acoger en nuestro interior la llamada de Cristo y seguir con valentía y generosidad el camino que él nos proponga”

Misa Cuatro Vientos, 21 de agosto de 2011

“No os guardéis a Cristo para vosotros mismos. Comunicad a los demás la alegría de vuestra fe”

Voluntarios, 21 de agosto de 2011

“Con vuestro servicio, habéis dado el rostro de la amabilidad, la simpatía y la entrega a los demás”

Barajas, 21 de agosto de 2011

“Transmitid vuestra alegría especialmente a los que hubieran querido venir y no han podido hacerlo, a tantos como han rezado por vosotros y a quienes la celebración misma de la Jornada les ha tocado el corazón”

“Dejo España contento y agradecido a todos”

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Beatificación de Juan Pablo II

Juan Pablo II beatificado

Juan Pablo II beatificado

Con motivo de la beatificación de Juan Pablo II, que se celebra mañana en Roma y que ha congregado a miles y miles de peregrinos en Roma, recordamos el post que en enero dedicamos al que mañana será Beato Juan Pablo II.

Este acontecimiento festivo nos sirve para poner el acento en tres reflexiones que nos evoca esta beatificación.

1. Es posible ser santo. Ya comentábamos en el Día de Todos los Santos que todos podemos ser santos. La santidad no es más que mirar a Cristo, tenerle como ejemplo y llevar una vida coherente con ese ejemplo. Es posible. Así que “sed perfectos como vuestro Padre Celestial es perfecto” Mt 5, 48.

2. Hemos sido testigos. Es un inmenso regalo ser testigo de la beatificación de un hombre al que todos hemos conocido, de un hombre que ha dado la vuelta al mundo y de cuya vida y obras hemos sido testigos. Las cosas que vivimos nos quedan más grabadas que aquellas que nos cuentan. Y la historia de Juan Pablo II ha sido una realidad que hemos podido palpar directamente.

3. Fervor popular y fiesta. La beatificación de Juan Pablo II ha congregado cientos de miles de personas en Roma y mantiene atentos a millones de ciudadanos en todo el mundo. Siempre es una buena noticia la celebración comunitaria de un sentimiento y de una fe, porque “donde dos o más se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Mateo 18, 20.

Post publicado en Echadlared el 17 de enero de 2011:

Juan Pablo II. La Santidad de la Iglesia: conocer, amar y seguir a Cristo

Durante su vida le conocimos como el Papa que vino de un país lejano, a partir del próximo 1 de mayo lo llamaremos Beato Juan Pablo II. Fue un Papa que acercó la Iglesia al mundo. Su figura como pastor y pontífice de la Iglesia católica ha tenido una gran trascendencia; su delicada salud en el periodo final de su vida llegó a conmover a muchos que admiraban la entrega total de sus energías para expresar a todos el amor misericordioso de Dios; y cuando Juan Pablo II murió el 2 de abril del año 2005, se despertó con fuerza una oración en el pueblo pidiendo el reconocimiento de la santidad de su vida.

Su sucesor, el Papa Benedicto XVI, no desoyó aquella petición y autorizó la apertura de la causa de beatificación de Karol Wojtyla sin esperar el periodo requerido de cinco años después de su muerte.

Ahora el proceso ha avanzado: se ha estudiado minuciosamente su larga vida para afirmar (como lo hizo Benedicto XVI en diciembre de 2009) que Juan Pablo II vivió en grado heroico su cristianismo y se ha probado la curación milagrosa, gracias a su intercesión, de la Hermana Marie Simon-Pierre, que padecía la enfermedad de Parkinson.

Esta noticia nos habla de la santidad de la Iglesia en sus miembros. Independientemente de la vocación, la tarea o las circunstancias en las que hayan vivido los santos, todos ellos encarnan los tres rasgos de la unión con Cristo. Se trata de conocer personalmente a Jesucristo, amarlo con todo el corazón y seguirle en la vida diaria.

Estos rasgos, que han de caracterizar a todos los cristianos, son tan marcados en algunos creyentes que les llevan a alcanzar una identificación peculiar con Jesús hasta el punto de convertirse en canales de la misma acción sanadora y liberadora de Dios.

Cuando Juan Pablo II comenzó su pontificado, lanzó un mensaje al mundo, un mensaje que él mismo vivió: “No temáis, abrid la puertas a Cristo”

Cada vez que la Iglesia celebra a un santo, todos los cristianos vemos realizado en alguien que hemos conocido y que ha pisado nuestra tierra, el ideal al que nos sentimos llamados: la unión y la identificación con Cristo.

Pensando en el Papa Juan Pablo II me han venido a la mente las palabras del Evangelio: “El que me ama cumplirá mi palabra, mi Padre lo amará, vendremos a él y habitaremos en él. . . Os he dicho esto mientras estoy con vosotros. El Espíritu Santo que enviará el Padre en mi nombre, os lo enseñará todo y os recordará todo lo que yo os he dado a conocer” (Jn 14, 23. 25-26)

“Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pediréis lo que queráis y os sucederá. Mi Padre será glorificado si dais fruto abundante y sois mis discípulos. Como el Padre me amó así yo os he amado: permaneced en mi amor. . . Ya no os llamo siervos porque el siervo no sabe lo que hace el amo. A vosotros os he llamado amigos porque os comuniqué cuanto escuché a mi Padre. No me elegisteis vosotros; yo os elegí y os destiné a ir y dar fruto, un fruto que permanezca; así, lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo concederé” (Jn 15, 7-9. 15-16)

Gracias a Dios por el don la vida de Karol Wojtyla y gracias, santo Padre Benedicto XVI, por dar a toda la Iglesia, en la beatificación de Juan Pablo II, el estímulo de su ejemplo para nuestro seguimiento a Cristo.

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