Audio-homilía: Solemnidad de San José 2015

En San José podemos ver a una de las revelaciones del santoral católico. Es la reivindicación de los santos que en lo cotidiano, en lo pequeño, en lo diario, sacan a flote la divinidad de Dios que los inunda.

No queda nada histórico de San José, sólo el amor que él puso. Su gran obra, su gran fundación no fue externa, sino que fue el trabajo que tuvo que hacer para vencer las resistencias frente al Dios de los imposibles. La gran lucha de San José no fue con dragones, ni con herejes, sino con él mismo.

La fiesta de San José nos reconcilia con la humanidad de nuestros padres. Y es que, en medio del trabajo y de lo cotidiano, se puede filtrar un amor que es de Dios. ¡Cuánto le debemos nosotros a nuestros padres! y ¡cuánto le debe Jesús a San José!.

Está claro que Jesús vio y vivió la cultura del esfuerzo, de la sinceridad, de ser observador, de la austeridad… en su propia casa.

Tenemos que ser conscientes de que no podemos querer que nuestros hijos tengan unos valores que nosotros no ponemos en práctica. Somos el espejo en el cual los niños entienden la vida. Por eso, no les hacemos ningún favor siendo tan protectores y siendo sólo consoladores. Actualmente, hay mucha obsesión con los niños. Ellos se convierten en el centro de la vida familiar.

Es bonito ver el trabajo interior de San José: cómo algo que le duele profundamente por dentro lo convierte en un motivo de amor, cómo lucha intentando que su mente humana se abra a lo que es un misterio de Dios.

A veces nosotros también queremos entender los porqués de todo y sólo se comprende lo que Dios nos explica y nos hace entender.

San José abrió la puerta a que podía ser verdad lo que decía María y, por esa rendija, entró para él el consuelo. Del rechazo, de la duda, de la negación pasó a la comprensión de que recibía una llamada de Dios. Y lo que pensaba que era el final se convirtió en el principio.

¡Cuántas veces nosotros vivimos lo mismo! No nos cerremos a nuestros cálculos, a lo que entendemos, a lo que nos va bien… Caminemos por los terrenos por lo que nos lleva Dios.

Ojalá que agradezcamos la vida de nuestros padres para que podamos ser, como ellos, formadores de hijos de Dios para el futuro.

Evangelio según San Mateo

Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados». Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado.

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