Audio-homilia: Hoy os ha nacido un Salvador. Misa del Gallo 2014

En esta Nochebuena nosotros podemos experimentar que nos ha nacido un Salvador. A eso que llena nuestro corazón de preocupación, a aquello que escapa a nuestro control, a esas situaciones que nos restan la energía y nos llenan de temor les llega un Salvador. Porque Jesús, el hijo de Dios, ha venido a compartir con nosotros esas situaciones.

Que nos llegue un Salvador no significa que nos llegue un Superman a quitarnos el sufrimiento, aunque a veces lo deseemos.

Dios no emplea esas tácticas de todopoderoso solucionador de conflictos, porque un padre tan protector provocaría nuestra pequeñez, nuestro acomodo y nuestro no desplegar los dones que Él nos ha dado. Es toda una lección que Dios se presente como un bebé, porque los bebés sacan lo mejor de cada uno de nosotros. Dios no ha venido omnipotente a decirnos o a exigirnos cómo tenemos que vivir, sino que llega desde la fragilidad y la discreción.

Que nos haya nacido un Salvador no significa que no vaya a haber conflictos, sino que nuestra vida va a estar profundamente acompañada. Dios, en esta noche, en los cinco continentes, le está diciendo al mundo que «merece la pena».

Todos los protagonistas de la Navidad son periféricos. María (una chavalita desposada con un carpintero de la estirpe de David), Belén (una aldea pequeña y olvidada), el pesebre (una cueva para ganado), los pastores (que dormían a la intemperie cuidando sus rebaños)…

Dios lo hace todo de una forma imprevisible, desde la sencillez, desde lo pequeño, desde lo olvidado. Y eso nos da una idea clara de los caminos de nuestro Señor. El Salvador no es el que viene a asegurarnos toda la vida, sino el que va a acompañarnos en nuestras intemperies (las incertidumbres de nuestra vida en la salud, en nuestras relaciones, en el trabajo…). No viene a resolver nuestros problemas y el ejemplo más claro es María. Desde que dijo «sí» todo lo que le pasó fueron imprevistos y sobresaltos (el nacimiento en Belén, la huida a Egipto, la vuelta a Nazaret, la pasión y muerte de su hijo), pero siempre acompañada por el Buen Dios.

Ojalá que la Navidad nos provoque en el fondo del corazón confianza. «No temáis». Nuestro Dios ha venido para quedarse y para vivir con nosotros todo lo que significa ser humano.

Evangelio según San Lucas

En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, ordenando que se realizara un censo en todo el mundo. Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria. Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen. José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David, para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre; y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el albergue.
En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. Ellos sintieron un gran temor, pero el Ángel les dijo: «No temáis, porque os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor. Y esto os servirá de señal: encontraréis a un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre». Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo: «¡Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra, paz a los hombres amados por él!»

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