Conociendo (y amando) los defectos de Jesús

El domingo pasado la Palabra de Dios nos sorprendía con la parábola de los obreros llamados a trabajar en la viña a diferentes horas y que luego recibieron el mismo salario.

Según nuestros criterios de mérito, los trabajadores que dieron más horas y soportaron el calor, habrían merecido un salario mayor. Entonces recordé algo que leí y me conmovió.

Se trata de un texto del Cardenal vietnamita Francois-Xavier Nguyen van Thuan, un hombre que estuvo prisionero durante trece años.

Los carceleros y los compañeros prisioneros le preguntaban: «¿Por qué usted lo ha abandonado todo: familia, poder, riqueza para seguir a Jesús?, debe haber un motivo muy especial». El Cardenal les decía: “Lo he abandonado todo para seguir a Jesús porque amo sus defectos”.

Este cardenal que celebraba la eucaristía en prisión haciendo de su mano el cáliz sobre la cual mezclaba tres gotas de vino y una de agua, nos hace caer en la cuenta de cómo debemos amar a Jesús y esperar en él por encima de las dificultades.

Y ahora podemos leer su texto sobre los maravillosos cinco defectos de Jesús:

1.- JESUS NO TIENE BUENA MEMORIA

En la cruz, durante su agonía, Jesús oyó la voz del ladrón de su derecha: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas con tu Reino”; Jesús le dice: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el paraíso”. Él olvida todos los pecados de aquel hombre.
Algo semejante ocurre con la pecadora que derramó perfume en sus pies: Jesús no le pregunta nada sobre su pecado escandaloso, sino que dice simplemente: “Quedan perdonados sus muchos pecados porque ha mostrado mucho amor”.
Jesús no tiene memoria para recordar los pecados de nadie, perdona a todos e incluso se olvida que ha perdonado.

2.- JESUS NO SABE MATEMATICAS

Esto lo demuestra en la parábola de la oveja perdida. Un pastor tenía cien ovejas, una de ellas se pierde, y él, inmediatamente, va a buscarla dejando las otras noventa y nueve en el redil. Cuando la encuentra la carga sobre sus hombros.
Para Jesús, uno equivale a noventa y nueve, y quizá incluso más. ¿Quién puede aceptar esto? Pero su misericordia desborda todo cálculo cuando se trata de salvar una oveja descarriada.
Tampoco cuando Jesús se sienta junto a la samaritana en el pozo; o cuando se detiene a comer en la casa de Zaqueo no mide, no calcula, solamente ama.

3.- JESUS NO SABE DE LOGICA

Jesús pone como ejemplo para sus seguidores a una mujer que tiene diez dracmas y pierde una. Entonces enciende la lámpara para buscarla. Cuando la encuentra, invita a sus vecinas y les dice: “Alegraos conmigo, porque he hallado la dracma que había perdido”.
No parece muy lógico gastar más del valor de la dracma para invitar a las vecinas. Pero Jesús, con esta parábola nos desvela la extraña lógica de su corazón: “Os digo que, del mismo modo, hay alegría entre los ángeles de Dios por un solo pecador que se convierta”.

4.- JESUS ES UN AVENTURERO

El que hace publicidad o el que se presenta como candidato a las elecciones prepara un programa detallado, con muchas promesas.
Nada semejante en Jesús: Él promete a quienes lo siguen procesos y persecuciones.
A sus discípulos, que lo han dejado todo por él, no les asegura ni la comida ni el alojamiento, sino sólo compartir su mismo modo de vida.
Las bienaventuranzas es el discurso del aventurero del amor del Padre. Este discurso es de principio a fin una paradoja: Bienaventurados los pobres de espíritu. Bienaventurados los que lloran
Pero los discípulos confiaban en aquel aventurero. Desde hace dos mil años y hasta el fin del mundo no se agota el grupo de “aventureros” que han seguido a Jesús. Basta mirar a los santos de todos los tiempos.

5.- JESUS NO ENTIENDE NI DE FINANZAS NI DE ECONOMIA

Así se ve en la parábola de los obreros de la viña: el Reino de los Cielos es semejante a un propietario que salió a primera hora de la mañana a contratar obreros para su viña. Salió luego hacia las nueve y hacia mediodía y hacia las tres y hacia las cinco, y los envió a sus viñas. Al atardecer empezando por los últimos y acabando por los primeros, pagó un denario a cada uno.
¿Cómo es posible pagar a quien empieza a trabajar a la cinco de la tarde un salario igual al de quien trabaja desde el alba? ¿Se trata de un despiste, o Jesús ha hecho mal las cuentas? No. Lo hace a propósito, porque Jesús es AMOR. Y el amor auténtico no razona, no mide, no levanta barreras, no calcula, no recuerda las ofensas y no pone condiciones.

De esta forma explicó el Cardenal Van Thuan su opción incondicional por Cristo, y terminó diciendo: amo los defectos de Jesús y gracias a Dios son incorregibles.

Me gustan los defectos de Jesús, su amor sin medida ni límite. Por eso cuando escucho esta sorprendente parábola, la oigo con la alegría de saber que Jesús valora mi seguimiento aunque sea muy pobre.

Comparte este post

    Etiquetas: , , , , , ,

    votar