Audio-homilía: El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo

Este evangelio viene muy bien para esta época de final de vacaciones e inicio del curso y vuelta a la cotidianeidad. Y es que el regreso a la normalidad y la vuelta al cole nos demuestra que la vida tiene su cruz. El que quiera que agosto dure 12 meses tiene mucho de la actitud de Pedro en este fragmento.

La imagen de Pedro intentando librar a Jesús del sufrimiento recuerda a muchos padres que protegen tanto a sus hijos, que acaban convirtiéndoles en proyectos de bonsai y no de árboles grandes.

A veces, las personas, con nuestro exceso de amor y de protección, nos hacemos a nosotros mismos imprescindibles y a los demás microproyectos de personas.

Una psicóloga chilena decía que los hombres han nacido para sentirnos admirados y las mujeres hemos nacido para sentirnos necesarias.

Jesús pasa de decir a Pedro que es la roca sobre la que edificará su Iglesia la semana pasada, por haber pensado como Dios y abierto su mente y su corazón, a tratarle con mucha dureza, por volver a pensar como los hombres. Y pensar como los hombres significa pensar en pequeño, soñar en pequeño, tener todo bajo atado, sustituir a Dios en nuestra vida.

Cuando hacemos caso a las locuras que Dios nos pide, salen bien. En el evangelio hay muchos ejemplos. El problema viene cuando dejamos de fiarnos de Dios y empezamos a calcular con mirada humana.

La fe nos invita a no vivir en el control y en el corazón estrecho. La vida cambia y se transforma y tenemos que estar abiertos para que el Señor nos acompañe en los retos nuevos que cada día se nos ofrece.

Pedro, que es muy primario, escucha a Jesús hablar de humillación y sufrimiento y no le gusta nada. A nosotros nos pasa igual: la fe que nos compromete nos gusta… la que nos implica y nos hace cambiar de actitud no tanto.

Negarse a uno mismo consiste en ver dónde tenemos el centro de gravedad y el eje de nuestra vida, en nosotros mismos o en el Señor.

La propuesta del Señor cuando nos dice «Sígueme» es: ¿quieres vivir tú llevando el volante de tu vida o lo dejas en mis manos? Y la libertad que da decir y cumplir ese «hágase tu voluntad» y empezar cada día a la expectativa, con Dios acompañándonos a cada instante es nacer a una nueva vida.

Ojalá que el Señor nos regale esa confianza para no vivir en el control y la rabia cuando las cosas no salen como queremos.

Ojalá vivamos la vida como las garrapatas: fluyendo, chupando al máximo la vida y viviendo con intensidad todo lo que nos pasa, no despreciando nada de lo que Dios nos regala, no considerando que haya nada que no merezca la pena, no etiquetando nada ni a nadie, aprovechando estar con todo el mundo.

Os invito a vivir este nuevo curso en el corazón agradecido que sabe que el Señor está con nosotros todos los días de nuestra vida y que, con su mirada, nos va a enseñar a aprovechar todos los regalos que nos hace.

Audio-homilía: El que quiera venirse conmigo que se niegue a sí mismo

Evangelio según San Mateo

Desde aquel día, Jesús comenzó a anunciar a sus discípulos que debía ir a Jerusalén, y sufrir mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.
Pedro lo llevó aparte y comenzó a reprenderlo, diciendo: «Dios no lo permita, Señor, eso no sucederá».
Pero él, dándose vuelta, dijo a Pedro: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Tú eres para mí un obstáculo, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
Entonces Jesús dijo a sus discípulos: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida a causa de mí, la encontrará. ¿De qué le servirá al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar el hombre a cambio de su vida? Porque el Hijo del hombre vendrá en la gloria de su Padre, rodeado de sus ángeles, y entonces pagará a cada uno de acuerdo con sus obras.

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