Audio-homilía: Vigilia Pascual 2014

Esta es la noche que toda la humanidad espera. Y es que muchas veces sufrimos la diferencia que hay entre deseo y realidad, entre nuestros proyectos y lo que luego sucede.

Esta noche celebramos que lo divino y lo humano se abrazan y los sueños de Dios y de la humanidad conectan.

El sepulcro en el que enterraron a Jesús es el resumen de todos los sufrimientos, los llantos, los dolores y las lágrimas vividos y derramados en la historia de la humanidad. A tantas lágrimas y sangre derramados a lo largo de la historia Dios responde a lo grande. No sólo reparte kleenex para secar las lágrimas, sino que también nos invita a reconciliarnos con una humanidad en la que el amor ha vencido al pecado. Esta es una noche alegre. Hay fiesta en el cielo y en la tierra.

Es importante creer en la Resurrección porque da sentido a nuestras luchas diarias. Todas las víctimas inocentes tienen un lugar en el cielo, todos los que han sufrido tanto a lo largo de la historia son redimidos. Dios hoy lanza un grito a favor de los últimos, de los pobres, de los desfavorecidos. Dios responde a la humanidad diciendo un SÍ a la vida eterna de todos sus hijos. Cada uno con nuestro nombre somos únicos para Él. Cada uno de nosotros es imprescindible. Celebramos que Dios vuelve a pronunciar nuestros nombres.

Dios ha dicho hoy su última palabra: VIVE. La misericordia ha vencido al juicio. La paciencia de Dios es nuestra salvación y por muchas manchas que haya hoy Dios nos devuelve una oportunidad de vida inmaculada. La misericordia de Dios nos comprende, nos conoce, nos llama y nos necesita. Dios hace el milagro de blanquear nuestros pecados, nuestros miedos…

Es noche de experimentar que hay una vida que llena de amor y que vence a la oscuridad. Jesús se reconcilia con la historia de la humanidad. Ha merecido la pena el dolor vivido porque ha salido vencedor en su pulso con las fuerzas del mal.

Ojalá que en esta noche dejemos que Jesús nos ponga la mano en el hombro o en el corazón y nos recuerde que, junto a él, viviremos aún en los momentos tristes.

Estamos muertos cuando el amor no es la energía que guía nuestros pasos, cuando vivimos en clave de queja y anticipar peligros… Si queremos, podemos ver de forma constante regalos.

La potencia que tiene la Resurrección de Cristo en los corazones que lo acogen es tan grande que renueva la faz de la tierra. No será portada de los periódicos, pero llevamos 21 siglos resucitando a Jesús, transmitiendo su amor y su buena noticia con creatividad.

Es tiempo de querernos, de abrazarnos… Y, como dice el Papa Francisco, «es tiempo de decirle a la tristeza que ya tienes un compromiso con la alegría y que le serás fiel toda la vida».

No estamos en el eterno retorno, porque el Señor nos renueva y permanece fiel sin cambiar su forma de vernos.

Audio-homilía: Vigilia Pascual 2014

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