Audio-homilía: Ven y sígueme

Jesús aparece como primer coach de la historia de la humanidad: alguien que nos ayuda a sacar lo mejor de nosotros mismos.

Este evangelio nos narra cómo Jesús sabe leer e interpretar el lenguaje de Dios a través de los acontecimientos y los hechos.

Muchas veces en nombre de Dios y de la voluntad de Dios justificamos muchas cosas. Y Dios nos dice muy claramente cuál es su voluntad de Dios, a través de la vida y el testimonio de su hijo reflejado en el evangelio.

Jesús también va interpretando los acontecimientos conforme van sucediendo. Nuestros grandes momentos de madurez no están diseñados ni marcados en un calendario. Son las circunstancias a veces las que nos hacen dar pasos adelante. Lo mejor de nosotros se muestra ante las necesidades de los demás.

Cuando hablamos de la llamada del Señor en el mundo de hoy tenemos que ser conscientes de la falta que hacen actualmente portadores de buenas noticias.

El Señor nos dice que cuando tenemos un objetivo común nos unimos y sacamos lo mejor de nosotros.

Jesús entiende cuál es su papel, cuándo debe dar un paso adelante y cuándo debe estar en segundo plano. En este evangelio nos narra cómo Jesús pasa de Nazaret a Cafarnaún y empieza a llamar a sus discípulos.

Cuando el Señor nos llama nunca lo hace para que renunciemos a nada esencial, sino para que lo potenciemos y para que prioricemos en el amor y en el anuncio de buenas noticias.

Ojalá que nos dejemos tocar por Jesús y que él nos ayude a desplegar los talentos que nos ha dado.

Audio-homilía: Ven y sígueme

Evangelio según San Mateo

Cuando Jesús se enteró de que Juan había sido arrestado, se retiró a Galilea. Y, dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, a orillas del lago, en los confines de Zabulón y Neftalí,
para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: «¡Tierra de Zabulón, tierra de Neftalí, camino del mar, país de la Transjordania, Galilea de las naciones! El pueblo que se hallaba en tinieblas vio una gran luz; sobre los que vivían en las oscuras regiones de la muerte, se levantó una luz».
A partir de ese momento, Jesús comenzó a proclamar: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos está cerca».
Mientras caminaba a orillas del mar de Galilea, Jesús vio a dos hermanos: a Simón, llamado Pedro, y a su hermano Andrés, que echaban las redes al mar porque eran pescadores.
Entonces les dijo: «Seguidme, y yo os haré pescadores de hombres».
Inmediatamente, ellos dejaron las redes y lo siguieron.
Continuando su camino, vio a otros dos hermanos: a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca con Zebedeo, su padre, arreglando las redes; y Jesús los llamó.
Inmediatamente, ellos dejaron la barca y a su padre, y lo siguieron.
Jesús recorría toda la Galilea, enseñando en las sinagogas, proclamando la Buena Noticia del Reino y curando todas las enfermedades y dolencias de la gente.

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