Audio-homilía: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Este tercer domingo de Adviento se llama domingo de la alegría. Nos vamos acercando cada vez más a la constatación de que las promesas que Dios ha ido haciendo a la humanidad se van experimentando.

La fe sería una utopía o un opio para los cristianos si las promesas de Dios fueran inalcanzables. Nuestra realidad sería muy triste si, como el asno, viéramos siempre la zanahoria sin poderle pegar un mordisco.

Este tercer domingo de Adviento es una invitación a todos nosotros para que reconozcamos lo mucho que ya hay de Dios en nuestras vidas.

En el evangelio de hoy vemos a Juan Bautista que, tras señalar a Jesús en el Jordán como el elegido, se encuentra en la cárcel, sabe que su vida está llegando a su fin y desde esa situación pregunta si su sacrificio ha sido en vano.

La pregunta que todos nos hacemos es: Señor, la opción que he tomado al consagrar la vida o al decidir ser cristiano, ¿es real? ¿sirve para algo?.

Porque, si no lo es, hemos malgastado nuestro tiempo. Pero, si el Evangelio es verdad, si la historia de salvación que Jesús propone es real, tenemos muchas razones para estar tremendamente alegres.

Hoy, 15 de diciembre de 2013, tenemos razones para experimentar en lo profundo de nuestro corazón que en nuestra historia personal hay muchos momentos en los que podemos decir que lo que pone en la Biblia se cumple.

O la fe se experimenta o somos unos incautos. O en nuestra historia la fe deja de ser teórica y empieza a inundar todos los aspectos de nuestra vida o no hemos llegado a probar el pastel.

El Señor no quiere adoradores o funcionarios, sino amigos, testigos, personas que le experimenten.

Alegrémonos en este tercer domingo de Adviento de estar haciendo del amor la prioridad de nuestra vida. Si vivimos las cosas desde el amor, todo cambia y se convierte en algo agradable, en un regalo.

La vida es una permanente sorpresa si nos descentramos de nosotros mismos. Y Dios es el que lo renueva todo. Ojalá que el fundamento de nuestra alegría sea que hemos puesto nuestras vidas en las manos del que lo hace todo nuevo. Y que la Navidad no nos sepa a viejo… que la vida nos sorprenda cada día, que dejemos que la humildad llene nuestra vida.

Audio-homilía: ¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?

Evangelio según San Mateo

Juan el Bautista oyó hablar en la cárcel de las obras de Cristo, y mandó a dos de sus discípulos para preguntarle: «¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?».
Jesús les respondió: «Id a contar a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los paralíticos caminan; los leprosos son purificados y los sordos oyen; los muertos resucitan y la Buena Noticia es anunciada a los pobres. ¡Y feliz aquel para quien yo no sea motivo de tropiezo!».
Mientras los enviados de Juan se retiraban, Jesús empezó a hablar de él a la multitud, diciendo: «¿Qué fuisteis a ver al desierto? ¿Una caña agitada por el viento? ¿Qué fuisteis a ver? ¿Un hombre vestido con refinamiento? Los que se visten de esa manera viven en los palacios de los reyes. ¿Qué fuisteis a ver entonces? ¿Un profeta? Os aseguro que sí, y más que un profeta. El es aquel de quien está escrito: Yo envío a mi mensajero delante de ti, para prepararte el camino. Os aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.

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