Audio-homilía: Solemnidad de la Ascensión 2013

La Fiesta de la Ascensión nos recuerda cuál es el destino definitivo de nuestra existencia. Muchas veces, cuando perdemos la dirección en la que queremos ir en la vida, nos enredamos y confundimos lo definitivo y lo accidental.

Jesús sube al cielo para recordarnos que lo definitivo de nuestra vida no son estos años que estamos aquí. Claro que son importantes y trascendentales, pero no son lo más importante. Es como si un feto pensara que su vida no va a ir más allá del vientre de su madre. Son nueve meses imprescindibles y necesarios, pero no definitivos.

La fiesta de hoy refleja nuestro deseo de crecer.

Las ascensiones buscan recordarnos que no debemos anclarnos, que no echemos raíces, que no seamos posesivos… que no nos convirtamos en árboles, cuando estamos llamados a ser ángeles. Despleguemos las alas que Dios nos ha dado y dejemos de fijar nuestra mirada hacia abajo, hacia nosotros mismos, hacia nuestros problemas. Si vivimos mirándonos el ombligo, no percibimos a los demás, no apreciamos los regalos de la vida y, por supuesto, no descubrimos a Dios. ¡Cuánta gente pasa sus años sin descubrir los múltiples e infinitos regalos, providencias y cuidados del Dios que nos cuida y que nos ama!

Jesús nos propone que miremos hacia arriba. Nuestro día a día es complejo, pero no nos podemos quedar atrapados con la mirada hacia abajo. El Señor nos indica el camino y la meta. Él es la punta de lanza.

Nuestro destino definitivo es la eternidad, la casa del Padre… Nuestra estancia en la tierra es una peregrinación libre y voluntaria hacia la casa del Padre. Es como el Camino de Santiago: una invitación a la que cada cual acude de forma libre y personal.

Como cristianos no se trata de que impongamos a nadie que vaya a la casa del Padre, pero sí podemos exponer lo que experimentamos: que el camino que nos lleva a la casa de Dios le da sentido a nuestra vida, a nuestros éxitos y a nuestros fracasos…

Y, como en el Camino de Santiago, no sólo es importante la meta: las etapas y la propia peregrinación son en sí mismas maravillosas y enriquecedoras.

Que nuestro destino sea el cielo no resta valor al presente, significa que lo vivo todo con mucha más intensidad y con más atención… El cielo no quita la importancia y el sentido de lo que vivimos en la tierra. Igual que la llegada a la Plaza del Obradoiro no resta valor a las etapas recorridas y a lo vivido en la peregrinación a Santiago.

Otra enseñanza relevante de esta fiesta es la importancia de aprender a retirarse a tiempo. Jesús, ascendiendo al cielo, promociona de forma tremenda a sus apóstoles, les hace crecer extraordinariamente. Es muy importante que no nos sintamos imprescindibles, que demos un paso atrás para que los demás crezcan.

Acordémonos diariamente de si nuestros pasos siguen en el Camino y aprendamos a retirarnos a tiempo para que los demás crezcan y nosotros disminuyamos.

Audio-homilía: Solemnidad de la Ascensión 2013

Evangelio según San Lucas

Jesús dijo a sus discípulos: «Todo esto estaba escrito: los padecimientos del Mesías y su resurrección de entre los muertos al tercer día. Luego debe proclamarse en su nombre el arrepentimiento y el perdón de los pecados, comenzando por Jerusalén, y yendo después a todas las naciones, invitándolas a que se conviertan. Vosotros sois testigos de todo esto. Ahora yo voy a enviar sobre vosotros lo que mi Padre prometió. Permaneced, pues, en la ciudad hasta que seáis revestidos de la fuerza que viene de arriba.»
Jesús los llevó hasta cerca de Betania y, levantando las manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía, se separó de ellos (y fue llevado al cielo.
Ellos se postraron ante él.) Después volvieron llenos de gozo a Jerusalén, y continuamente estaban en el Templo alabando a Dios.

Comparte este post

    Etiquetas: , , , , , ,

    votar