Audio-homilía: Porque me has visto has creído

Igual que la Cuaresma nos propone actitudes que nos ayudan a liberar nuestro corazón (ayuno, limosna y oración), el tiempo de Pascua también nos invita a vivir como hombres resucitados, sin miedo, que encuentran alegría en sus sepulcros. La Pascua es una época celebrativa, pero también de trabajo y de observación.

Jesús resucitado se aparece siempre con las mismas formas, con el mismo ritmo y con la misma intencionalidad. En todos los contextos los apóstoles aparecen decepcionados, tristes y con dolor (puertas cerradas, llantos, quejas…). Y ahí se aparece Jesús, sin que se le espere y, con su inmenso amor, traspasa los límites humanos y transforma los ambientes.

Y lanza a sus discípulos el siguiente mensaje: «Paz a vosotros. Os vengo a mostrar la tranquilidad que os puede dar la fe, vengo a enseñaros lo que puede ser la vida de un hombre resucitado…».

Nuestra vida es muy frágil, muy poco estable… Todo lo humano es muy precario. Lo que nos propone Jesús es edificar nuestra vida sobre la roca firme que son las manos de Dios.

Jesús resucitado aparece mostrando sus cicatrices, sus heridas… mostrando que es necesario que nos reconciliemos con nuestro pasado, con aquello que nos dolió… viviéndolo con amor para que, en lugar de rompernos, nos haga mejores.

Solemos perder mucho tiempo y mucha energía en la no aceptación de nuestras heridas. Somos tan impacientes que nos gustaría entender enseguida el porqué de lo que vivimos y los porqués sólo se entienden después de un tiempo.

Jesús resucitado habla del pasado, hace reconocer el presente y nos proyecta hacia el futuro.

En sus apariciones a los discípulos, Jesús muestra una infinita misericordia y en ningún momento les reprocha su abandono. Y es que Él es muy consciente de la fragilidad de sus seguidores y de todos los hombres.

En Jesús resucitado hay reconciliación con el pasado, misericordia en el presente y una llamada para el futuro.

Podemos demostrar que pasamos de la muerte a la vida cuando amamos. Si somos pacientes, vamos a descubrir la compañía y el amor que Dios nos tiene destinado a todos nosotros.

Audio-homilía: Porque me has visto has creído

Evangelio según San Juan

Ese mismo día, el primero después del sábado, los discípulos estaban reunidos por la tarde con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Llegó Jesús, se puso de pie en medio de ellos y les dijo: «¡La paz esté con vosotros!»
Dicho esto, les mostró las manos y el costado. Los discípulos se alegraron mucho al ver al Señor.
Jesús les volvió a decir: «¡La paz esté con vosotros! Como el Padre me envío a mí, así os envío yo también.»
Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo:
a quienes descarguéis de sus pecados, serán liberados, y a quienes se los retengáis, les serán retenidos.»
Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Los otros discípulos le dijeron: «Hemos visto al Señor.» Pero él contestó: «Hasta que no vea la marca de los clavos en sus manos, no meta mis dedos en el agujero de los clavos y no introduzca mi mano en la herida de su costado, no creeré.»
Ocho días después, los discípulos de Jesús estaban otra vez en casa, y Tomás con ellos. Estando las puertas cerradas, Jesús vino y se puso en medio de ellos. Les dijo: «La paz esté con vosotros.»
Después dijo a Tomás: «Pon aquí tu dedo y mira mis manos; extiende tu mano y métela en mi costado. Deja de negar y cree.»
Tomás exclamó: «Tú eres mi Señor y mi Dios.»
Jesús replicó: «Crees porque me has visto. ¡Felices los que no han visto, pero creen!»
Muchas otras señales milagrosas hizo Jesús en presencia de sus discípulos que no están escritas en este libro.
Estas han sido escritas para que crean que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios. Crean, y tendrán vida por su Nombre.

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