Reflexiones ante la decisión de Benedicto XVI

Benedicto XVI nos ha sorprendido con la decisión de renunciar al encargo de ser el sucesor de Pedro y por tanto el Papa de la Iglesia católica.

Con gran sencillez ha reconocido que ya no se siente con fuerzas para realizar su misión y ha dejado entrever que responde a una llamada interior para dedicarse a la oración intensa y contemplativa.

Lo primero que me ha venido a la mente es que con su oración, él seguirá sirviendo al bien de las personas, de la Iglesia y de nuestro mundo tan complicado.

De esta decisión del Papa podemos extraer algunas notas que nos orientan en la forma de dar nuestro testimonio de creyentes hoy:

Cercanía a la humanidad. La Iglesia ha de ser, ante todo, cercana a la humanidad como lo fue Jesucristo; ha de ser maestra de humanidad. Por eso un Papa que reconoce su fragilidad y limitación nos recuerda que llevamos el tesoro del amor de Dios en vasijas de barro. «Este tesoro lo llevamos en vasijas de barro, para que todos vean que una fuerza tan extraordinaria procede de Dios y no de nosotros» 2 Cor 4,7. Pero Dios nos ama y quiere que cuidemos con ternura de cada persona que encontramos a nuestro paso.

Confianza en Dios y agradecimiento. Los cristianos además de ser y sentirnos solidarios con todos nuestros hermanos sin distinción, estamos llamados a una relación de unión y amor con Dios. Estamos presentes en la sociedad pero nuestra raíz y centro es el amor de Dios Padre manifestado en Cristo Jesús. Hemos de ser responsables y libres en la misión, a la vez que agradecidos al don de la vida que Dios nos regala. Necesitamos vivir sin temor, con plena confianza y gratitud de hijos.
El Papa presenta su renuncia sin temor y da las gracias a Dios y a los fieles, porque sabe que todo está en las manos del Padre que da a su Iglesia el encargo y las fuerzas necesarias para realizarlo. Ahora, por su avanzada edad, vivirá el servicio a la Iglesia de otra manera.
«Jesús se apareció de nuevo a los discípulos así: estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael de Caná de Galilea, los Zebedeos y otros dos discípulos. Les dice Simón Pedro: ‘Voy a pescar’. Le responden: ‘Vamos contigo’. Salieron pero aquella noche no pescaron nada. Ya de mañana Jesús estaba en la playa; pero los discípulos no reconocieron que era Jesús. Les dice Jesús: ‘Muchachos, ¿tenéis algo de comer?’ Ellos contestaron: ‘No’. Les dijo: ‘Echad la red a la derecha de la barca y encontraréis’. La echaron y no podían arrastrarla por la abundancia de peces. Cuando saltaron a tierra, ven unas brasas preparadas y encima pescado y pan. Les dice Jesús: ‘Venid a almorzar’. Cuando terminaron de comer, dice Jesús a Simón Pedro: ‘Simón, hijo de Juan, ¿me quieres más que éstos?’ Pedro le dijo: ‘Señor, tú lo sabes todo, tú sabes que te quiero’. Jesús le dice: ‘Apacienta mis ovejas. Te lo aseguro, cuando eras joven, tú mismo te ceñías e ibas adonde querías; cuando seas viejo, extenderás las manos, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras'» Jn 21, 1-18.

Generosidad y autenticidad en la misión de ofrecer al mundo la Buena Noticia. El amor al hombre y el amor a Dios no van por separado, son un mismo fuego que se ha de extender y transformar nuestro mundo en eso que Jesús llamó el Reino de Dios. La Iglesia sigue siendo misionera y cada cristiano, un enviado.
Frente a una mentalidad dominante que ambiciona el poder y el dinero, que sólo parece valorar la imagen, el Papa nos enseña una gran humildad y generosidad. En la Iglesia no hay tarea pequeña, porque todos somos creyentes y aportamos a la misión común: “que nuestra Iglesia se renueve constantemente a la luz del Evangelio y encuentre siempre nuevos impulsos de vida; que la Iglesia sea, en medio de nuestro mundo, dividido por las guerras y discordias, instrumento de unidad, de concordia y de paz”. (Plegaria eucarística V)

¡Gracias Santo Padre por su testimonio, por su entrega; gracias por su verdad y sencillez; por su oración, por haberse esforzado, a pesar de los achaques, para llegar a tantas personas, lugares y situaciones; gracias por su oración y sabiduría. Como buen profesor nos ha dado una enorme lección de cómo ser peregrinos del amor y la salvación de Dios en medio de nuestro mundo! ¡Que Dios lo siga protegiendo y bendiciendo!

Comparte este post

    Etiquetas: , , , , , , , , , ,

    votar