Adviento 2012: un mensaje machacón y nada casual

Acabamos de celebrar el tercer domingo del Adviento, estamos a una semana de Navidad. Puede ser un buen momento para pararnos a pensar en clave preparatoria, para parar y templar, para tomar un poco de distancia sobre los trajines habituales de nuestra vida y clásicos en esta época del año y ver qué poso nos está dejando este tiempo.

Tengo la sensación de que los mensajes de este Adviento de 2012 me están llegando con gran claridad y nitidez. Quizá es la respuesta del buen Dios, ante el exceso de ruido y confusión que caracteriza los últimos tiempos.

Levanta el ánimo, ora y ponte manos a la obra

Comenzábamos el Adviento y aparecían ante nuestros ojos imágenes y relatos apocalípticos, como los que llenan los informativos, las tertulias y las conversaciones en los últimos años. Y, ante los augurios desoladores, se nos invitaba a levantar la cabeza y el ánimo, pero no de forma ilusoria o buscando placeres efímeros, sino estando prevenidos, orando y poniéndonos manos a la obra.

De la desconfianza y el no al hágase y el sí

En el Día de la Inmaculada Concepción se contraponían los relatos del pecado original y de la anunciación a María: la desconfianza de Adán y Eva frente al «hágase” de la Virgen; el miedo frente a la sorpresa, la vergüenza y la ocultación frente a la alabanza y la verdad, la acusación frente al respeto, el no del pecado frente al sí de la fe y la confianza.

El ángel se dirigía a María como alguien lleno de gracia y especialmente favorecido por Dios. La extensa lista de privilegios que Dios otorga a María no impidió que su vida estuviera llena de dificultades (un embarazo no aceptado en su época, un parto en condiciones extremas, la huída a otro país, la incomprensión, la pasión y muerte del hijo…). Es indudable que María fue Bienaventurada, pero su existencia no fue un camino de rosas.

Y, por último, resonaba ese «nada hay imposible para Dios»… Ni que una niña de 13-14 años se convierta en la madre de Dios y en una pieza clave en la historia de la salvación, ni que una mujer estéril conciba en su vejez, ni que los seguidores y continuadores de la obra de Cristo sean personas humildes o incluso enemigos (como San Pablo)… La Biblia nos ofrece incontables ejemplos de que para Dios no hay imposibles y de que el Padre no elige a los capaces, sino que capacita a los que elige.

Mira con perspectiva, allana el camino… la obra se llevará a término

Hace poco más de una semana, en el segundo domingo, me llamaba la atención un extracto de la lectura del libro de Baruc: «Ponte en pie, sube a la altura…, junto con la convicción que San Pablo transmitía de que «el que ha inaugurado entre vosotros una empresa buena, la llevará adelante» y a la petición evangélica de Juan Bautista («preparad el camino del Señor, allanad sus senderos; elévense los valles, desciendan las colinas; que lo torcido se enderece y lo escabroso se iguale»). Con estas frases me siento llamada a analizar la historia de la humanidad y la mía en términos más globales, a ser más generosa (con los demás, con Dios y conmigo misma), a simplificar mi vida y la de los que me rodean no haciendo más empinadas las cuestas o más profundos los valles y a huir de la pasividad, caminando con firmeza y esperanza. Y todo con una certeza, con una confianza, con una seguridad: el que inició la buena obra la llevará a término… Y yo puedo y debo poner mi granito de arena en ese camino.

Alegría, trabajo y oración

Por último, aún me resuena el mensaje del pasado domingo: San Pablo nos exhortaba: «Alegraos siempre en el Señor. Vuelvo a insistir, alegraos… No os angustiéis por nada, y en cualquier circunstancia, recurrid a la oración y a la súplica, acompañadas de acción de gracias». Y el libro de Sofonías también hablaba por dos veces de alegría.

El mensaje central que percibo machaconamente en este Adviento de 2012 no es nada casual. Todo nos habla de levantar la cabeza y el ánimo (con más perspectiva y menos desaliento), de ponernos en camino, de aportar lo mejor de nosotros, de allanar nuestra vida y la de los demás, de mantenernos alegres (conscientemente y sin recurrir a placebos), de orar y de confiar en el buen Dios.

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    1. RT @Echadlared: Adviento 2012: un mensaje machacón y nada casual http://t.co/sSxuNhtF

    2. En el blog analizamos el mensaje nítido y nada casual que este Adviento de 2012 nos transmite de forma machacona http://t.co/cp2y5Pht

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