Audio-homilía: Retiro espiritual Siete Aguas (Valencia). 26/08/2012

Da mucha confianza saber que el que inició en nosotros la buena obra la va a llevar a término. Esa alianza de Dios con el hombre es eterna.

Hay cosas muy pequeñas que van teniendo una repercusión enorme casi sin darnos cuenta. El Evangelio parte siempre de eso. Siempre hay un momento pequeño en el que alguien dice un «sí» que tiene un efecto grande.

Como decía Steve Jobs, nunca sabemos para qué servirán las cosas que nos ocurren, pero sí tenemos derecho a hilar los puntos de nuestra historia y reconocer que nada sobra en ella.

Todos sabemos de creatividad y de amor. Cuando la necesidad de fuera nos llama, sacamos energías y fuerzas que quizá no eramos conscientes de que teníamos. Sentiremos que de verdad somos apóstoles cuando la vida nos ponga la personas que necesitan que compartamos nuestra experiencia.

Ojala que encontremos sentido a lo que hemos vivido, que comprendamos para qué ha servido nuestro camino. No pensemos que el Señor, que ha hecho esta experiencia con nosotros, va a frustrarla a mitad de camino.

Es Dios mismo el que nos llama, no son nuestros compañeros, nuestros superiores… por eso no somos de nadie, somos de Dios.

Vayamos con Dios, sabiendo que somos frágiles… El Señor no promete experiencias extraordinarias, promete compromiso…

Las historias de Asterix empiezan siempre con esta introducción: «Estamos en el año 50 antes de Jesucristo. Toda la Galia está ocupada por los romanos. ¿Toda? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste todavía y siempre al invasor…». Y es una imagen de lo que nos ocurre actualmente: Toda España está sumergida en la tristeza, pero hay un grupo de gente que, con la eucaristía como pócima mágica, tiene fuerza para resistir a los miedos, las tristezas y el pesimismo.

Ojalá que nos sintamos como el pequeño pueblo galo. Si estamos con el corazón alegre, ya estamos en el Reino de Dios.

Audio-homilía: Retiro espiritual Siete Aguas (Valencia). 26/08/2012

Evangelio según San Juan

Después de oírlo, muchos de sus discípulos decían: «¡Es duro este lenguaje! ¿Quién puede escucharlo?».
Jesús, sabiendo lo que sus discípulos murmuraban, les dijo: «¿Esto os escandaliza? ¿Qué pasará, entonces, cuando veáis al Hijo del hombre subir donde estaba antes? El Espíritu es el que da Vida, la carne de nada sirve. Las palabras que os dije son Espíritu y Vida.
Pero hay entre vosotros algunos que no creen». En efecto, Jesús sabía desde el primer momento quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. Y agregó: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede».
Desde ese momento, muchos de sus discípulos se alejaron de él y dejaron de acompañarlo.
Jesús preguntó entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis iros?».
Simón Pedro le respondió: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de Vida eterna. Nosotros hemos creído y sabemos que eres el Santo de Dios».

Comparte este post

    Etiquetas: , , , , , ,

    votar