Audio-homilía: Andaban como ovejas sin pastor

Como dice San Agustín, «el que te creó sin ti, no te salvará sin ti».

Y es que para el Señor la humanidad es muy valiosa. En el evangelio del pasado domingo Jesús enviaba a sus discípulos «de dos en dos». Y en el de hoy los espera para ver qué tal había ido su misión. Había delegado en ellos y, al regreso, quiere conocer su experiencia.

Y, cuando le cuentan, se observa que ha habido éxitos y fracasos, como nos sucede a todos. En la vida de la Iglesia también ocurre. Hay cosas que funcionan y otras que son un auténtico desastre. Y Jesús, tanto triunfadores como a perseguidos o fracasados, nos enseña a vivir con Él los éxitos y los fracasos. Nos invita a descansar en un sitio tranquilo…

Ver lo que nos pasa desde la mirada creyente es el objetivo de los ejercicios espirituales y los retiros. Y supone una gran ayuda pararnos y reflexionar sobre nuestra vida con la ayuda de Jesús.

En el evangelio, Jesús y sus discípulos se van a un sitio tranquilo. Y la multitud los sigue, atraída por su espíritu, su energía y su unión. Al ver que la gente nos permite que estén tranquilos, en los apóstoles se produce la tensión de ver que su fantástico plan no se va a cumplir. Y Jesús, en ese momento, da un paso más y les hace ver que la misión pasa por la compasión y el amor entregado.

Los cristianos no podemos sentirnos unos privilegiados y rezar sin más. Nos tiene que afectar lo que le pasa a la humanidad, lo que viven los demás. Compasión es «sentir con». Nuestras acciones deben nacer del corazón. No podemos llamarnos cristianos sin implicarnos con las necesidades de la gente que nos rodea.

Jesús nota que la multitud necesita consuelo y motiva a sus discípulos a amar e implicarse con los demás, huyendo de un protagonismo mesiánico, dándoles un papel preponderante, moviéndoles a la acción.

Ojalá que el Buen Pastor nos invite a sentir compasión de la gente e implicarnos con sus asuntos.

Audio-homilía: Andaban como ovejas sin pastor

Evangelio según San Marcos

Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
El les dijo: «Venid vosotros solos a un lugar desierto, para descansar un poco». Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.

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    1. En el blog, audio-homilía de hoy. Jesús nos llama a implicarnos en las necesidades de los demás http://t.co/Jgx3JHY8