Es por ti

Introducción. Todos los años me pasa lo mismo al celebrar la Pascua, y es que en los momentos previos, antes de comenzarla, me acompaña un cierto sentimiento de duda o de inseguridad de si somos, de forma personal y comunitaria, capaces de transmitir, de reflejar y de contagiar, toda la Vida y todo el Amor con que nuestro Dios se acerca a nosotros. Vivo el temor y el temblor de sentirme demasiado frágil y torpe para introducir a las personas en la atmosfera de amor que rodea todos los gestos y las palabras de Jesús y posibilitar el sentir y el gozar el misterio de nuestra fe. Y como todos los años escucho de Jesús el mismo reproche cariñoso y al mismo tiempo exigente. «¡Hombre de poca fe! ¿Por qué has dudado?» Mt 14,31. Quien es capaz de vencer la muerte, las tinieblas, la soledad y el pecado no somos nosotros, es Él. «Es el Señor». Jn 21,7. Y es fácil reconocer que Jesús es el protagonista principal de la Pascua. Todos los demás somos simples colaboradores, testigos afortunados de la acción de Dios en medio de nuestro mundo. «En definitiva, ¿qué es Apolo y qué es Pablo? Servidores a través de los cuales accedisteis a la fe, y cada uno de ellos como el Señor le dio a entender. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer; de modo que, ni el que planta es nada, ni el que riega tampoco; sino Dios, que hace crecer. Nosotros somos colaboradores de Dios». 1ª Cor 3,5-9.
De nuevo la humanidad se ha sentido desbordada por tanto amor y tanta generosidad. Todas las personas que hemos participado de la Pascua, en el lugar que la hayamos celebrado, hemos tenido la oportunidad de acompañar a Jesús, al hombre capaz de vivir todas las situaciones que a nosotros nos bloquean y nos paralizan, dando una respuesta llena de esperanza y de seguridad. Hemos aprendido a descubrir la capacidad que tenemos de no cerrarnos a nuestra propia carne, de no reducir la vida a lo que a mí me ocurre (problemas, preocupaciones…) y vivir al servicio y atentos a las necesidades de los demás. Acompañados por la fuerza y el amor providente de nuestro Dios.

Lo que Dios nos dice. Jesús lavando los pies, en actitud de siervo, de humilde esclavo, se convierte en el camino que nos libera de nuestro afán de protagonismo y de superioridad y nos introduce en el regalo de la humildad, de la fraternidad.
«Y llamándolos, Jesús les dijo: Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos». Mt 20,25-28.
La última cena está llena de gestos, de palabras y de ambigüedad en los corazones. El de Jesús desbordando de amor, de entrega, de generosidad. Los de los discípulos llenos de temor, de egoísmo, de traición. Tanto cariño inmerecido, tanta gratuidad de parte de Jesús sólo puede ser acompañada hasta el final. Amor que se vuelve pan, cotidianeidad, cercanía. Acompañar a Jesús por la Vía Dolorosa de nuestros entornos cercanos y familiares. La cruz de las enfermedades terminales… La cruz de la viudedad… El paro, la falta de recursos y de esperanza… Adicciones, mentiras, decisiones que dejan huella en nuestra mente y en nuestra memoria… Cicatrices imborrables que nos recuerdan el dolor que acompaña nuestra existencia… Y ver que Jesús recorre ese camino a nuestro lado. Y nos anima, nos consuela, nos invita a cargar junto a Él la cruz y a ser capaces de convertirla en suave yugo. «Venid a mi todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os aliviaré. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera». Mt 11,28-30.
Cuánta gratitud arranca la donación del Señor. Cuánto deseo de seguirle, de acompañarle, de imitarle. Y de nuevo mi respuesta es la misma, ¡gracias Señor por darme razones para creer!. Por no sentirme sólo, por darme una comunidad que es capaz de creer que un valle lleno de huesos secos, se puede convertir en una comunidad viva y resucitada. Somos invitados privilegiados de una larga nube de testigos que nos acompañan en el camino de la vida y de la fe y nos ratifican día tras día que merece la pena creer… Que merece la pena esperar, aún con cierto miedo e impaciencia, la manifestación llena de vida de nuestro Dios.

Cómo podemos vivirlo. Me siento como en la mañana del sábado santo, con esa ansiedad y tensión de quien quiere que ocurra algo grande, algo maravilloso. Quiero que la resurrección inunde de luz y de claridad todos los rincones del mundo. Quiero que todos los Lázaros que todavía permanecen ocultos en sus sepulcros, amortajados, paralizados, sin vida, puedan salir de su letargo y volver a vivir. «Entonces quitaron la losa. Jesús, levantando los ojos a lo alto, dijo: Padre, te doy gracias porque me has escuchado; yo sé que tú me escuchas siempre; pero lo digo por la gente que me rodea, para que crean que tú me has enviado. Y dicho esto, gritó con voz potente: Lázaro, sal afuera. El muerto salió, los pies y las manos atados con vendas, y la cara envuelta en un sudario. Jesús les dijo: Desatadlo y dejadlo andar». Jn 11,41-44. Después del grito de Jesús seguro que pasaron unos segundos llenos de tensión. ¿Saldrá? ¿No saldrá? A veces la voz de Dios tarda en oírse. A veces los milagros y las conversiones no son tan automáticos. Pero si esperamos llenos de confianza, experimentaremos el milagro. La vida es más fuerte que todas las muertes. Aleluya cantará quien perdió la esperanza. Y la tierra sonreirá. Aleluya.

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    2 Comentarios Dejar comentario

    1. Nerea #

      Gracias, Vicente, por recordarnos que Jesús es el mejor amigo que recorre el camino a nuestro lado. Que nos da esperanza, que nos quita los miedos.

      Gracias a Jesús que nos pone buenos compañeros terrenales que caminan con nosotros en la misma dirección. Merece la pena creer.

    2. En el blog, Escuelilla de Oración sobre la gratuidad del amor de nuestro Dios http://t.co/wzRzQ6QH