No controles

Navegando por el Mar de Noruega

Navegando por el Mar de Noruega

Introducción. Siempre que volvemos a comenzar un curso, un trabajo, una relación, un nuevo reto, un cambio de destino, de casa, de país, vivimos el miedo a lo nuevo, a lo desconocido, a lo que no controlamos. Es muy normal que la desinstalación, las mudanzas, la falta de experiencia, nos devuelva a un estado de fragilidad, de sentirnos pobres y pequeños. Superados por todos lados, con la conciencia de no llegar, incapaces de responder a las expectativas que los demás o que nosotros mismos, han o hemos puesto sobre nosotros. Pero ese sentimiento no es negativo si descubrimos y aprendemos el camino que nos lleva a la confianza, a la seguridad y al descanso que sana, que recupera, que alivia. Nos puede enseñar mucho el que vivió voluntariamente en la provisionalidad estable en las manos de su Padre. “Viendo Jesús que lo rodeaba mucha gente, dio orden de cruzar a la otra orilla. Se le acercó un escriba y le dijo: Maestro, te seguiré adonde vayas. Jesús le respondió: Las zorras tienen madrigueras y los pájaros nidos, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza. Otro que era de los discípulos, le dijo: Señor, déjame ir primero a enterrar a mi padre. Jesús le replicó: Tú sígueme y deja que los muertos entierren a sus muertos”. Mt 8,18-22.

Un error es pensar que quien nos rescata de nuestros miedos somos nosotros mismos. Vivimos a veces la exigencia de tener que responder a todo lo que nos comprometemos a base de voluntad, de esfuerzo, de exprimir la vida al máximo. Nos da pánico el defraudar, el fallar, el que nos critiquen, nos corrijan o nos releguen a un papel secundario. Creemos que si nuestras miserias y nuestros límites salen a la luz y se vuelven visibles, conocidos por los demás, nuestro valor quedará reducido, disminuirá la gente que nos quiera. Como si nos amaran por méritos, y no por lo que somos y valemos.

Y esa presión siempre tiene efectos secundarios. Algo se rompe cuando vivimos de forma desequilibrada y exigida. O se rompe nuestra psique, o nuestro cuerpo, o el descanso, o los nervios, o se trastorna la alimentación. O se rompe nuestra vida social. El mal humor nos aleja, nos aísla, nos encapsula en un mundo de preocupaciones, de problemas a resolver, de subjetividad pesimista y solitaria.  Nos volvemos irascibles e insoportables para las personas que nos rodean. Las parejas, los amigos, hasta los familiares, se alejan para que no las dañemos con nuestra espiral de violencia, y de tensión.

Hay otra forma de vivir el reto de lo desconocido, de lo nuevo y es la posibilidad de activar la fe y sentir de forma total que no estoy sólo. Que mi existencia está acompañada. Y que cuento con el apoyo y la gracia de quien me invita a recorrer acompañado todos los días de mi vida. Todas las situaciones todos los momentos.

Lo que Dios nos dice. “Acercándose a ellos, Jesús les dijo: Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”. Mt 28,18-21. Que el Buen Dios esté con nosotros todos los días hasta el fin del mundo es una promesa de colaboración, de ayuda, de ánimo, de luz, de claridad para acometer todo lo que se nos ponga por delante. Es verdad que el Señor no nos va a dar de forma mágica la respuesta a todas nuestras peticiones. No nos da el dinero para pagar la hipoteca. No hace dormir al bebe desesperado que se pone a llorar a media noche despertándonos a nosotros y todo el vecindario. Él no extirpa los tumores malignos, ni nos quita el colesterol, el sobrepeso o la diabetes. Pero sí que da la fuerza para vivir todas esas situaciones con sentido, con confianza, con esperanza.

“Por eso os digo: no estéis agobiados por vuestra vida pensando qué vais a comer, ni por vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad los pájaros del cielo: no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: Ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial tenéis necesidad de todo eso. Buscad sobre todo el Reino de Dios y su justicia; y todo eso se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su afán”. Mt 6,25-34.

Cómo podemos vivirlo. Querer tener bajo control todas las circunstancias que rodean nuestra vida es señal de ignorancia y de ingenuidad. No se puede embotellar el mar, ni se puede pretender hacer de la realidad una fotografía estática y sin movimiento. La realidad se mueve. Las personas cambiamos. Nosotros somos distintos dependiendo de la hora del día en la que estemos, y el mes del año que vivamos. Por eso el abandono en la confianza y en la providencia es una invitación a vivir como si todo dependiese de nosotros, sabiendo que todo depende del Buen Dios; que por puro amor y por pura misericordia nos invita a ser colaboradores suyos. El es todopoderoso pero en el amor. Y por amor nos llama a que despleguemos los talentos que él mismo nos ha dado. Feliz abandono consciente en sus manos.

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    3 Comentarios Dejar comentario

    1. CATI MARY #

      GRÀCIES VICENÇ PER SES SEVES PARAULES QUE ENS DONEN VIDA

      • echadlared #

        Gracias a ti por seguirnos!!!

    2. La confianza en la providencia supone vivir como si todo dependiese de nosotros, sabiendo que todo depende de Dios http://t.co/pDeZInd