Visita a Tierra Santa: lo ideal y lo real

Vista del Muro de las lamentaciones y la Cúpula de la Roca (Jerusalem)

Vista del Muro de las lamentaciones y la Cúpula de la Roca (Jerusalem)

Introducción. La vida te regala oportunidades únicas e irrepetibles. Y la peregrinación a Tierra Santa ha supuesto para mí, y para todos los que hemos pasado juntos estos 10 días, la oportunidad de vivir, de actualizar, de sentir, de experimentar de primera mano lo que Jesús vino a proponernos a todos: “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”. Jn 10,10. Han sido días de vida en abundancia, intensa, nueva, profunda, en momentos dolorosa. Rodeados de la presencia de Jesús dentro, fuera, en los lugares que visitamos, en la palabra que escuchábamos, en la celebración que cada día teníamos. En lo alto del monte, como en la cumbre del Tabor, o en lo profundo de la cueva, donde estuvo prisionero Jesús, en la casa de Caifás. En momentos de euforia, y en la frialdad y la soledad en el alma. Como Jesús en Getsemaní.

Vida abundante mucho más de lo esperado, de lo imaginado. Más allá de las expectativas que cada uno se hubiera hecho. En mi caso expectativas no llevaba ninguna, porque son tan intensos los días que no me da tiempo a pensar en el futuro. “Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su propio afán”. Mt 6,34.

El grupo era muy variado. 33 personas que veníamos con diferentes gustos, sensibilidades, edades, condiciones físicas, emocionales, incluso diferentes posturas frente a la fe, a la Iglesia, o a la vida en general. Pero la presencia de Jesús ha hecho posible la cohesión, al poner en práctica lo que el Nazareno nos ha enseñado. “Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os ha elegido a  vosotros y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca” Jn 15,12-16.

Convivir nunca es fácil. Siempre supone salir de nuestra forma personal de ver los acontecimientos. A cada uno le gusta una cosa diferente. Vamos a diferentes velocidades. Llevamos diferentes ritmos de vivir, de andar, de ir de compras o de gastar dinero, de levantarnos o de comer. Y poner de acuerdo a tantas personas es una tarea divina. O cedemos todos un poco o se va todo a la porra. Supone salir de nosotros mismos y salir al encuentro de los otros, me caigan mejor o peor. Sean más afines a mi o no. Lo comparé a un gran hermano, en el que no podemos nominarnos de forma pública, pero en el corazón sí que nos íbamos atrayendo o rechazando. Buscando o huyendo, pero sin que se note mucho.

Muchas circunstancias nos han venido dadas, sin elección. Sólo podíamos acogerlas. Eso es un ejercicio de confianza en que quien nos invitaba a peregrinar era el Señor. Él era el anfitrión, que nos invitaba a su casa, a su tierra. No elegimos el clima; llegamos y estaba lloviendo. No elegimos el guía que nos tocó, ni el autobús, ni las medidas de seguridad de los israelitas, ni los hoteles, ni la comida. Sobreabundancia de pollo y de pepino. Ni los madrugones. Ni siquiera los compañeros de camino, pero es que la vida tiene muchas situaciones que no son las que esperamos y que, si las asumimos, nos introducen en la alegría de la sorpresa. Lo que ocurre que no esperaba suele ser mejor que lo que planeo y decido yo. Acoger las circunstancias es fuente de alegría, y quejarse y protestar y murmurar, fuente de contaminación de los ambientes y de las relaciones.

Lo que Dios nos dice. “Los dos discípulos oyeron las palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta: ¿Qué buscáis? Ellos le contestaron: Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives? Él les dijo: Venid y lo veréis. Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; era la hora décima”. Jn 1,37-39.

Y fuimos, y vimos, el lago de Tiberíades, vimos donde Jesús depositó toda su confianza en Pedro y le nombró Roca de la Iglesia. Cruzamos el lago en barca como tantas veces hizo Jesús con sus discípulos. Y le seguimos en el gozo de la transfiguración en el monte Tabor. Celebramos misa en el monte de las bienaventuranzas, y en Getsemaní, en el huerto de los olivos. En el cenáculo donde se instituyó la Eucaristía. Y en el Santo Sepulcro. Recorrimos el Vía Crucis empezándolo de noche a las 5 Am y sentimos como la luz del sol vencía a la oscuridad, cómo la luz de la resurrección y del amor, vence a la oscuridad del pecado y de la muerte, de todas las muertes. Y todo eso que era externo, iba también acompañado de lo que íbamos viviendo por dentro.  Todos los que peregrinamos tenemos cruces en nuestras vida grandes y dolorosas. Cruces que cargar llenas de dolor y sufrimiento. Como un grupo de mamás que tenían en común el doloroso trance de haber perdido a un hijo. La cruz de la reciente viudedad. El desgarro de ver como en Caná de Galilea los casados celebraban la renovación de su matrimonio, y ellas no podían hacerlo. El dolor y la cruz de tener familiares enfermos, de separaciones, de los problemas laborales, cruces cotidianas que el Señor nos quería enseñar a llevar.

Cómo podemos vivirlo. Entiendo que yo también llevo cruces, las mías y las de las personas que el Señor pone cerca de mí. Y aprendí que no existe “lo ideal”, sino lo real. Ninguna vida es ideal, ninguna persona tampoco. Y la tierra de Jesús tampoco. Odios, divisiones, armas, vergonzosos muros, vallas electrificadas, niños pobres y mendigos. Árabes, judíos, mil grupos de cristianos. Sin entenderse, sin llegar a ser uno. Pero estamos seguros que algún día llegará la paz definitiva. Y lo veremos.

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    7 Comentarios Dejar comentario

    1. Nerea #

      Me gusta mucho esa manera de compartir vuestros pensamientos y el mensaje de Jesús.

      Echad la red es mi «brújula» espiritual digital y estos días que he tenido el ordenador en el taller y me ha fallado internet os he echado de menos.

      Como dice Isaba, seguid así. Saludos con cariño

      • echadlared #

        Sólo podemos deciros a Isaba, a ti y a todos los que nos seguís… GRACIAS, GRACIAS y GRACIAS…

    2. Isaba #

      Es emocionante leer la experiencia de vuestro viaje. El texto destila autenticidad, refleja la intensidad de los días vividos, compartidos en un grupo diverso -como en los que a diario la vida nos coloca si es que no optamos por recluirnos en la cueva, claro, que eso es otra opción (no, nooo, ésa no es buena, nooo, que ahí está la calabaza del Un dos tres:-) Me ha encantado la densidad del contenido. Está todo: un viaje a El Lugar, el escenario de la vida de Jesús, pero no ‘divino’ en el sentido de perfección celestial. Las fricciones con el de al lado, la violencia del escenario político, el tiempo desfavorable, el cansancio, la consciencia del peso de la propia cruz, pero también el reconocimiento de los dolores de los demás, el ver que a tu lado los hay quienes lloran mientras tú celebras, ser consciente de las dificultades para sentirse afín a todos los que te acompañan y sin embargo saber que los tienes que querer, que son nuestros hermanos. Es precioso y verdadero lo que transmites, de verdad; un trocito de la vida misma con el telón de fondo del lugar físicamente real donde nació La Esperanza. No me extraña que un experiencia así sea única e inolvidable. Muchas gracias por compartiría con tanta cercanía. Un abrazo grande.

      • echadlared #

        Nuevamente, gracias a ti, Isaba, por tus comentarios que tan acertadamente sintetizan sentimientos cotidianos.
        Un abrazo y, una vez más, gracias por compartir con todos tus sensaciones.

        • Isaba #

          ¡Pero si da gusto leeros! De verdad que encuentro mucha claridad y aliento en este blog. No sé que tiene, pero conecta mucho con mi pensamientos, con mis luchas, con mis confusiones… En el fondo y en la forma. Gracias a vosotros. Supongo que a muchos más que os leen también, pero a mí me encanta que estéis aquí… Seguid, por favor. Entiendo que debe de ser duro mantener la continuidad, pero hacéis mucho bien:-)

    3. RT @Echadlared: Uno de los autores de Echadlared acaba de regresar de Tierra Santa. En el blog narra sus impresiones http://goo.gl/7aCJF

    4. Uno de los autores de Echadlared acaba de regresar de Tierra Santa. En el blog narra sus impresiones http://goo.gl/7aCJF