Venid y seguidme y os haré Pescadores de hombres

Los últimos evangelios nos están narrando el inicio de la vida pública de Jesús. Y, en estos primeros momentos, Jesús se rodea de una comunidad porque la mejor forma de vivir la fe es con los demás. La fe se testimonia, se hace creíble y se enseña en comunidad.

La historia del cristianismo de hoy tiene mucho que ver con la llamada que Jesús hizo hace siglos a sus discípulos… Y la fe del futuro también tendrá mucha relación con las llamadas que Dios sigue haciendo hoy a miles y miles de personas.

En nuestra sociedad pensamos que la llamada de Dios debe ser algo muy solemne y ceremonial. Pero lo cierto es que Dios nos llama a diario en nuestra cotidianeidad…

A lo largo de los siglos, la actual comunidad cristiana de millones de creyentes se ha construido a partir de los pequeños síes de personas humildes. En nuestro día a día, Dios nos llama en medio de nuestra existencia, sin grandes signos… Y, si somos capaces de regalarle a Dios tiempo de nuestro corazón, veremos cómo nos enseña a mirar la realidad de una manera nueva porque Él vive en ella.

Venid y seguidme y os haré pescadores de hombres

Evangelio según san Mateo 4, 12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftali. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: «País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló.» Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: -«Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos.» Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, S’ o al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: -«Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres.» Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redel con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo. Palabra del Señor.

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    1. Nos ponemos al día en el blog con las audio-homilías de las dos úlitmas semanas: http://goo.gl/2m2fN y http://goo.gl/rScLH

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