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Unas pocas ideas -hay más, por supuesto- para hacer memoria de Europa: ideas vistas con ocasión de las recientes elecciones.

En primer lugar, lo dicho en Scriptor.org sobre el populismo emergente: Populistas en Europa: en España, el populismo de izquierda extrema de Podemos:

… como dice Internet Política (Podemos: un chaval con coleta que sale en la televisión), lo destacable ha sido el uso de la figura de un líder, conocido por sus polémicas televisivas y el aprovechar las redes digitales para aunar votos jóvenes y desencantados con la izquierda tradicional.

Quizá no se hable de populismo, vistos los cánones de corrección política de los medios, que no quieren parecer menos progresistas que las herencias periodísticas y de entretenimiento del viejo trotskista Jaime Roures. Herencias que parece han jaleado convenientemente y con agrado la promoción de Pablo Iglesias y de Podemos.

Frente a los viejos partidos y líderes políticos, que peleaban por hacerse con los medios, parece que ahora son algunos medios los que lanzan a líderes y organizaciones políticas. Veremos en qué acaba esta aventura. Populista de izquierda extrema.

Luego, también comentado en Scriptor.org, la sorpresa de un comportamiento de la Comisión europea muy poco democrático y ejemplar: “One of Us”: cuando se veta sin más una iniciativa democrática de 2 millones de europeos:

… Si las políticas de comunicación europeas consisten en prometer algo que no se quiere luego dar, al menos habrá que cambiar esas políticas de comunicación, y decir que“sería” estupendo que una propuesta firmada por más de un millón de personas (en este caso, casi el doble de lo previsto), fuera tenida en cuenta.

Pero resulta que no: basta con decir ideas teóricas estupendas, aunque luego la realidad contradiga con su modo de ser y con su ser refractaria a cambiar contra su naturaleza. El caso es que debe haber por ahí (tanto en Europa como en esos medios que se autocalifican como progresistas) mucho hegeliano distraído, que piensa y actúa considerando que si la realidad no se corresponde con su teoría, tanto peor para la realidad.

A la vista queda un panorama político y periodístico que -al menos- alguien tendrá que intentar reconvertir a la razón, a la democracia y a la ética. Si es que la democracia y la ética son algo que interesa al menos un poco, como parece que sucede con los europeos que firmaron la propuesta de “One of Us”.

Finalmente, lo escrito por Antonio Argandoña en su blog: Europa tras las elecciones al Parlamento europeo

… En el fondo, me parece que los ciudadanos ven una Europa demasiado orientada a resultados económicos, lo que no está mal; pero no puede garantizarlos y, además, esos resultados han estado mal repartidos, o al menos se han percibido como mal repartidos en la reciente crisis financiera. En el fondo, me parece que Europa ha perdido su dimensión humana, cultural y moral; no se ve como una comunidad de ciudadanos; no tiene un objetivo sociales compartidos… Y, claro, en esas condiciones los ciudadanos no se ven atraídos por ese modelo…

Entiendo que como una breve síntesis de lo visto, me quedan estas certeras palabras de Argandoña: por una u otra razón, sucede y parece que

Europa ha perdido su dimensión humana, cultural y moral; no se ve como una comunidad de ciudadanos; no tiene objetivos sociales compartidos…

Veamos qué cabe hacer a este respecto desde los medios de comunicación, que ya no son meros testigos neutrales, sino actores comprometidos en hacer o deshacer el alma de Europa.

 

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