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Diego Contreras publica esta vez un texto -como siempre, jugoso y de tres párrafos- en el que asoma el lado oscuro -más bien tenebroso, diría- de la prensa que presuntamente es llamada “de calidad”, o incluso -como hace mi amigo Juan Antonio Giner- prensa o periodismo “caviar”.

Escribe en “Caso Gosnell: cuando la prensa mira hacia otro lado“, acerca del NY Times, a propósito de un caso muy concreto y relevante por el asunto que trata, destacando el igualmente concreto comportamiento del diario:

La idea de que, en el fondo, cada uno ve lo que quiere ver me parece una realidad comprobable empíricamente. El problema se presenta cuando quien mira es un periodista (o un medio): en ese caso, se le pide el esfuerzo profesional para que vea lo que hay, no lo que quiere ver. Lo mismo ocurre con un médico: su misión profesional es ver los síntomas que presenta el enfermo, no los que le gustaría que hubiera. Por desgracia, son numerosos los casos en los que el periodista (o el medio) -como le podría ocurrir al médico- no es capaz de ver lo que hay. O, simplemente, gira la cabeza hacia otro lado.

Un caso clamoroso de no ver lo que hay se está viviendo en estos días en Estados Unidos. El 18 de marzo comenzó en Filadelfia el proceso a Kermit Gosnell, un médico propietario de una clínica de abortos, acusado de ocho homicidios. Aparte de las acusaciones por esas muertes, el caso tiene todos los ingredientes de relevancia pública nacional: la clínica era una verdadera asquerosidad desde el punto de vista sanitario; carecía de permisos y de personal cualificado; efectuaba abortos fuera de la ley (con edad superior a las 24,5 semanas y con un método particularmente cruel, descrito por antiguos colaboradores de Gosnell); se encontraron restos humanos; la autoridad sanitaria visitó la clínica por última vez en 1993 y desde entonces no hizo nada para inspeccionarla, a pesar de hacer recibido tres denuncias relevantes (dos de ellas, de muertes); se sospecha, por tanto, corrupción en la administración pública…

A pesar de todo, la noticia apenas ha trascendido en los medios de referencia de Estados Unidos. El New York Times le dedicó una columna al día siguiente del inicio del proceso (en página A17); concediendo espacio a la tesis del abogado defensor de Gosnell, según el cual le atacan porque es negro. El diario no recuerda que entre los primeros en manifestarse ante la clínica se encontraba precisamente un grupo pro-life integrado por negros (ver este documental sobre el caso, en inglés, de 21 minutos y con imágenes fuertes). En otros medios, el silencio ha sido total. Blogs y redes sociales tocaron la alarma, llegaron algunas autocríticas y ahora se discute sobre las razones de este auténtico “cover-up” (“encubrimiento”, una palabra que tanto indigna a cierta prensa cuando quien lo hace son otras instituciones).

 

 

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