Parece que Arcadi Espada sabe mucho de figuras retóricas en teoría, pero ignora lo que son -en la práctica- los pactos de lectura. Que tienen de suyo un tanto de relevancia en esa misma retórica de la que él mismo habla en estos días.

Ha sucedido que el periodista Arcadi Espada publicó un texto (Making of de Aguirre y su valet) en el que –sin avisar con claridad que se  trataba de una “antífrasis”, aunque esta palabra técnica y raramente conocida en su significado fuera la última de su artículo- hacía ver cómo un personaje público (Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid), tiempo antes de participar en una tertulia radiofónica, solicitaba de un tertuliano -presunta su afinidad política con la señora Aguirre- que le hiciera determinada pregunta de claro contenido político cuando estuviera en el programa radifónico de Carlos Herrera.

Lo curioso del asunto está en que fué el mismo periodista Arcadi Espada quien le hizo una pregunta (que coincide con el contenido político determinado que plantea en su posterior artículo periodistico) a la señora Aguirre en ese mismo programa radiofónico.

De todos modos, el escándalo ya estaba montado (con los comentarios en prensa digital, desde el propio sitio web de la interesada, etc.), cosa que quizá es lo que esperaba y en lo que pretendía regocijarse Arcadi Espada.

Así lo da a entender Julia Otero, periodista: “Pues bien, esta mañana el sr Espada se ha levantado guerrero y ha publicado en su blog cómo se pacta una pregunta. Los que no conocen a Espada, se han escandalizado“.

Está incluso bien dar por sentado -como hace Otero- que Espada tiene un perfil profesional de escritura definido, claro, reconocible por todos, fruto de un peculiar y característico modo de hacer, que quizá podría denominarse periodismo-ficción. Pero el problema está en que no existe tal cosa en el hacer de Espada, excepto quizá para Otero y unos cuantos amigos suyos. Si tal peculiar y característico estilo periodístico existiera, habría que interpretar en esa misma clave casi la totalidad de lo que Espada escribe. Y eso es imposible, incluso para Otero.

Cierto que Espada protagonizó otro asunto similar de periodismo-ficción, hace un tiempo, situando sin más entre los hechos una noticia cierta a una persona de carne y hueso -no precisamente amigo suyo- que ni por asomo estaba allí (Arcadi Espada lanza el bulo de que Cercas fue detenido en un prostíbulo). En este caso, Espada quiso quizá forzar la mano en el terreno en el que Cercas había escrito un artículo (Rico, al paredón), mencionando aquello de Vargas-Llosa de que la ficción literaria es algo que permite “mentir con la verdad”, es decir “contar una mentira factual para decir una verdad moral“…

En ambos casos, a mi entender, lo que falla no es ni la presunta “antífrasis” retórica que Espada esgrime como justificación en el caso de la señora Aguirre, o el presunto “sentido del humor” en el caso de Cercas. Cosas, ambas, imposibles de presumir en ambas ocasiones por un lector normal y corriente, e incluso por uno que sepa de estas inexcusables -en cuanto ciertamente insultantes para los implicados y quizá judicialmente perseguibles- formas extravagantes de concebir el periodismo por parte de Espada.

Y todo está en que no sabe o no quiere saber de los “pactos de lectura” que cada medio, cada sección y cada firma, suponen para un lector normal y corriente. No es lo mismo leer El Mundo o El País que La (desgraciadamente difunta) Codorniz. Los “pactos de lectura” no son asuntos de quita y pon, asuntos sólo sujetos a la voluntad y las pretensiones de jugueteo de quien escribe como periodista.

En un mundo en el que la comunicación pública tiende a un diálogo 2.0 que se quiere civilizado, no cabe jugar con las cosas de entenderse entre las personas como ha hecho Arcadi Espada. Y si le gusta jugar entre las fronteras borrosas del periodismo y la literatura, entonces tiene que saber muy bien escribir como literato y como periodista, y ser conocido con explorador de tal frontera. Cosas ambas que -a tenor de lo visto- no sólo no logra practicar, sino que tampoco es conocido como pretendiente de tan difícil y costosa aventura.

A lo mejor o a lo peor sólo se trataba de una humorada o un capricho de salir al escenario, para gozar del débil y pasajero calor de algunas luces de candilejas digitales.

 

14 Responses to Peligros del periodismo-ficción cuando no se sabe de los pactos de lectura (el caso de Arcadi Espada)

  1. JJG Noblejas dice:

    Peligros del periodismo-ficción cuando no se sabe de los pactos de lectura (el caso de Arcadi Espada) http://t.co/18LrshdD

  2. Peligros del periodismo-ficción cuando no se sabe de los pactos de lectura (el caso de Arcadi Espada) http://t.co/18LrshdD

  3. De acuerdo con @noblejas aquí: http://t.co/efHifaXC | El peligro del periodismo ficción (caso Arcadi Espada) que hoy sacamos en @ecd_

  4. Los pactos de lectura son importantes. http://t.co/CJQnWgO7

  5. De acuerdo con @noblejas aquí: http://t.co/efHifaXC | El peligro del periodismo ficción (caso Arcadi Espada) que hoy sacamos en @ecd_

  6. Peligros del periodismo-ficción cuando no se sabe de los pactos de lectura (el caso de Arcadi Espada) http://t.co/18LrshdD

  7. Paco Sancho dice:

    Mi muy querido maestro @noblejas: creo que la frontera entre el periodismo y la literatura la traza la verdad. http://t.co/UTcofMLJ

  8. Peligros del periodismo-ficción cuando no se sabe de los pactos de lectura (el caso de Arcadi Espada) http://t.co/18LrshdD

  9. Montse Doval dice:

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  11. AVP-EKE dice:

    Peligros del periodismo-ficción cuando no se sabe de los pactos de lectura (el caso de Arcadi Espada http://t.co/6GLQ0PdC

  12. Para los que creen que Internet es la causa de todos los males del #Periodismo: http://t.co/aqZpJRQc por @noblejas sobre Arcadi Espada

  13. Pero si el caballo de batalla de Arcadi Espada es precisamente la denuncia de la aniquilación de los pactos de lectura entre el periodismo y el lector…

    pactos de lectura, las cosas de entenderse, fronteras entre periodismo y literatura… todo ello forma parte de la esencia perdida del periodismo, y en cuyo desvelamiento está entregado este periodista, es cierto que a veces con excesos

    y no hay otro en España que dedique más tiempo a la crítica de esa deriva del periodismo

  14. JJG Noblejas dice:

    Enrique, muchas gracias por lo que comentas. De todos modos, y sin caer en barroquismo, entiendo que lo de Arcadi es otro intento de “pacto” peculiar suyo.

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